Ascendente GÉMINIS

Esta publicación forma parte de una serie de 12 publicaciones sobre la posición del ascendente en los diferentes signos en la carta natal.
Normalmente es más conocido el signo solar, digamos que tiene más fama; sin embargo el signo del ascendente tiene mucha más influencia que la posición del Sol en nuestra personalidad, deseos, motivaciones, gustos, comportamientos características físicas, etc.

Por definición, el ascendente es el signo del zodiaco que se está levantando en el horizonte en el momento y lugar de nacimiento. De ahí la importancia de saber, además de la fecha de nacimiento, la hora exacta y el lugar, sin ellos se hace imposible obtener una carta que nos dé información completa y verídica.

Cualquier interpretación de un mapa natal comienza idealmente por el ascendente, pues este signo nos responde a las primeras preguntas que le hacemos al mapa: ¿Quién es la persona?…¿Cómo se comporta?…
En seguida estudiaremos el regente de ese signo, viendo el signo y la casa en los que se sitúa. 
También, si los hay, analizaremos los planetas angulares en la casa I (primera casa o casa del ascendente, son lo mismo) que nos aportan información esencial, ya que tiñen la expresión de la energía del ascendente, y nos dan pistas sobre qué áreas de vida son más importantes para el individuo: puede que la persona haya adquirido como propios los valores de su familia de origen y éstos conformen su personalidad de una manera muy acentuada; o puede que haya sido especialmente influenciado por uno de sus progenitores, o por un abuelo; hay quien dé mayor prioridad a su carrera profesional, o a sus hijos, a estudiar y aprender, o a viajar; puede que sea una persona más sociable o qué más bien necesite de recogimiento, de aislarse y tener su espacio de intimidad con mayor frecuencia,…
Además nos fijaremos los aspectos que el grado del ascendente recibe, principalmente con los luminares (el Sol y la Luna) y con otros planetas o puntos del mapa… 
Como vemos, hay variables que pueden cambiar la forma cómo manifestamos nuestro ascendente y como con cualquier análisis astrológico, tenemos que interpretar el ascendente dentro del contexto en el que se encuentra.

Nuestro ascendente nos da pistas sobre cómo vemos el mundo, cómo nos presentamos al mundo y sobre cómo las demás personas nos perciben. También habla de cómo reaccionamos de cara a nuevas situaciones.
El Sol es nuestra esencia, lo que somos, nuestro ser individual, nuestro instinto primario.
Y la Luna es cómo nos sentimos, cómo interactuamos con nuestro entorno desde un abordaje emocional, más intuitivo.

En estos ascendentes, el campo de experiencia tiene que ver con el vínculo, con la paridad. Desde el inicio de la vida circula a su alrededor una gran cantidad de energía vehiculada por hermanos, vecinos, primos, tíos, parientes cercanos -diferentes de padres y abuelos-, compañeros de escuela,… Son personas que no se eligen, están ahí desde el ambiente temprano de la infancia.
Y con mucha frecuencia van a surgir temas poco agradables y asuntos no resueltos con ellos para que la persona pueda desarrollar la capacidad de aprender acerca de lo vincular, aprender a jugar de par a par, entre iguales.

Sin embargo éstos ascendentes tienden naturalmente a posicionarse o por encima o por debajo en este tipo de vínculos, les resulta muy difícil jugar el mismo juego que os demás.
Tienden a generan un campo en el que los vínculos traen mucha información acerca de lo que necesitan: aprender a jugar por jugar y no para ganar, pero en principio se resisten mucho a esto…
Ubicándose en una posición de “hermano mayor” en la cual la persona piensa que ya lo sabe todo y no tiene nada que aprender del otro y dice al otro lo que tiene que hacer. O bien se coloca como “hermano menor” y busca siempre recibir instrucciones del otro sobre lo que debe hacer… Así, evita ponerse en situaciones de igualdad, de paridad, pero en las que le espera un enorme aprendizaje.

La matriz de este ascendente tiene a Tauro en la casa XII, el cual es un signo fijo, esto les produce una cierta inercia a no querer moverse del lugar o de su punto de vista. Sin embargo, Géminis es un signo mutable y esto conlleva características de adaptación y movimiento que éstos necesitarán desarrollar con tiempo y con las experiencias.

En el zodiaco arquetípico, con ascendente Géminis Leo estará en la casa III, lo cual le da a la persona la sensación de que en el vínculo de par hay un protagonista. Es decir, la persona proyecta en esa área de vida brillo y protagonismo, sea hacia él mismo (hermano mayor, que todo lo sabe) o sea hacia el otro (siendo él hermano menor, relegado). De una manera u otra, la persona no se conecta con la paridad, no se iguala.
El signo de Leo (fijo al igual que Tauro) en la cúspide de la III tampoco facilita que la persona tome consciencia de que la mutabilidad de Géminis implica flexibilidad. Por lo que, en un principio, ser flexible y adaptable no es algo que a la persona le interesa.
En muchas ocasiones, la persona con ascendente Géminis dice, siente o piensa que se vincula muy bien, pero en realidad lo hace con una sola persona, está cerrado (fijo) en un único vínculo.

También se le pide que aprenda a comunicarse de manera que no guarde nada. El tema de la comunicación es relevante en la vida de estas personas y es importante que lo trabajen para avanzar en la proximidad vincular.
Frecuentemente, desde muy temprano en su vida, la persona es instigada por los que están a su alrededor a comunicarse y a decir lo que está sintiendo y pensando.
Se puede decir que el campo de la experiencia les impulsa a incluir en ellos información tomándola de los demás y a entregarla de nuevo… Géminis les pide abrirse al juego, capturar información de todas las personas a su alrededor; también (y sobre todo) de aquellos a los que en principio juzga, de los que piensa que no tiene nada que aprender… Es precisamente en esas personas donde le aguarda un gran aprendizaje, y se trata un trabajo muy profundo a realizar para estos ascendentes.
El desarrollo de la capacidad de comunicar, ya sea oralmente, por escrito o cualquier otra forma de intercambio de ideas, contribuye a desarrollar su sentido de identidad y su impacto en el medio que le rodea. De alguna manera la Vida le pide que distribuya la información.

Todo esto desde fuera puede ser imperceptible, es muy sutil, pues la energía que transmite la persona con ascendente Géminis es liviana aparentemente, pero para él mismo no lo es, porque le cuesta inmenso vincularse, no le surge hacerlo naturalmente.

Si encontramos a Tauro en la cúspide de la casa XII, internamente hay un supuesto de cómo debería ser y qué debería hacer el hermano… Aunque es frecuente también encontrar a Géminis en la casa XII, en estos casos es típico que la persona traiga a la superficie un tema con hermanos y cuando indaga (cuando constela algo que está inconsciente) descubre que en los antepasados ya hubo conflictos entre hermanos (con mucha frecuencia ésto se revela en la generación de los abuelos). Se trata de información que el clan necesita sacar a la superficie, y se manifiesta de forma sobredimensionada para que sea visto, esto quiere decir que quizás el conflicto específico con los hermanos no sea tan grave, pero hay algo por detrás que impide una relación fluida, de armonía, algo que no es personal sino que viene del inconsciente familiar. En estos casos de casa XII+I en Géminis, la persona puede superar, o por lo menos se minimizar, los conflictos para relacionarse entre pares cuando trae por completo a la superficie la información inconsciente, sanando.

Por otro lado, son generalmente personas con una infinita curiosidad que necesitan satisfacer. Enfrentan la vida con ganas de entender cómo funcionan las cosas y las personas. Versatilidad y adaptabilidad son recursos internos en ellos.
Todo esto en conjunto también puede dar lugar a querer aprender de todo y no profundizar en nada. Son personas que no gestionan bien perder alguna alternativa por estar comprometidos con una única opción que signifique excluir todas las demás. Esto mismo también se aplica al área relacional, pueden tener muchas amistades y grupos, conocer a todo el mundo, pero tener dificultad a la hora de profundizar el vínculo; o contrariedad a la hora de comprometerse en una relación íntima.
Se mueven fácilmente en diferentes grupos de personas, quieren aprender de todos. Puede que inicien muchas cosas y se vean metidos en multitud de proyectos.
Hablan mucho, tienen muchos recursos verbales, cognitivos y relacionales. Conocen personas en muchos sitios, esto les ayuda a poner en contacto a unos con otros y a solucionar problemas del día a día fácilmente, buscando apoyo en las personas que conocen de su entorno.

Mercurio es el planeta regente de Géminis, el cual le aporta la naturaleza multifacética y vivaz, de gran dinamismo, movimiento, rapidez y variabilidad, sobre todo a nivel intelectual y social.
Géminis posee una enorme variedad de intereses y cambia facilmente la atención de un foco a otro, lo cual le da en ocasiones una expresión dispersa y volátil, pudiendo llegar a ser inconsistente e inestable.
Como siempre, es esencial observar al regente, en qué signo y casa está, qué aspectos forma, esto dará un tono específico al ascendente Géminis:

Géminis es un signo de aire por lo que tiene la particularidad de ser objetivo, analítico, desapegado… Cuando su regente, Mercurio, se encuentra en un signo de tierra o agua (o bien la carta posee mucho de estos dos elementos) la necesidad de desapegarse y ser objetivo se vuelve más imperiosa para la persona, ya que por un lado Géminis le pide energía racional y mental, y por el otro los indicadores tierra o agua de la carta le llevan hacia la emocionalidad y la sensibilidad, produciéndose una cierta discordancia y tensión internas.
Si por el contrario, Mercurio está en signos de fuego o aire, la naturaleza inquieta de Géminis se verá incrementada y es muy probable que surja dificultad de permanecer en un lugar el tiempo suficiente para comprender e integrar verdaderamente el aprendizaje. En extremo puede que la persona viva demasiado en la cabeza, que sea mucho más racional que emotiva, perdiendo el contacto con con su cuerpo, con sus sensaciones y con el mundo emocional.

El descendente o casa VII está en Sagitario: busca en el otro, en los vínculos más íntimos, una base de creencias, una visión de conjunto menos fragmentada que la que él mismo tiene del mundo. Busca una filosofía de vida que le permita comprender, explorar e interpretar la vida.
El compañero que mejor complementa a un ascendente Géminis es aquel que contraataca su tendencia de perderse en un mar de ideas y de detalles intrascendentes, de iniciar infinidad proyectos pero no profundizar en ninguno; ya que la visión amplia y las grandes aspiraciones de Sagitario le ayudan al Géminis a mantener una dirección y objetivo en lugar de desviar su atención constantemente de un estímulo a otro.
Es a través del vínculo más cercano como muchas veces el ascendente Géminis descubre un propósito mayor en su vida, que por sí mismo no hallaba.

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“Desescolarizando” nuestras mentes…

Ascendente TAURO

Esta publicación forma parte de una serie de 12 publicaciones sobre la posición del ascendente en los diferentes signos en la carta natal.
Normalmente es más conocido el signo solar, digamos que tiene más fama; sin embargo el signo del ascendente tiene mucha más influencia que la posición del Sol en nuestra personalidad, deseos, motivaciones, gustos, comportamientos características físicas, etc.

Por definición, el ascendente es el signo del zodiaco que se está levantando en el horizonte en el momento y lugar de nacimiento. De ahí la importancia de saber, además de la fecha de nacimiento, la hora exacta y el lugar, sin ellos se hace imposible obtener una carta que nos dé información completa y verídica.

Cualquier interpretación de un mapa natal comienza idealmente por el ascendente, pues este signo nos responde a las primeras preguntas que le hacemos al mapa: ¿Quién es la persona?…¿Cómo se comporta?…
En seguida estudiaremos el regente de ese signo, viendo el signo y la casa en los que se sitúa. 
También, si los hay, analizaremos los planetas angulares en la casa I (primera casa o casa del ascendente, son lo mismo) que nos aportan información esencial, ya que tiñen la expresión de la energía del ascendente, y nos dan pistas sobre qué áreas de vida son más importantes para el individuo: puede que la persona haya adquirido como propios los valores de su familia de origen y éstos conformen su personalidad de una manera muy acentuada; o puede que haya sido especialmente influenciado por uno de sus progenitores, o por un abuelo; hay quien dé mayor prioridad a su carrera profesional, o a sus hijos, a estudiar y aprender, o a viajar; puede que sea una persona más sociable o qué más bien necesite de recogimiento, de aislarse y tener su espacio de intimidad con mayor frecuencia,…
Además nos fijaremos los aspectos que el grado del ascendente recibe, principalmente con los luminares (el Sol y la Luna) y con otros planetas o puntos del mapa… 
Como vemos, hay variables que pueden cambiar la forma cómo manifestamos nuestro ascendente y como con cualquier análisis astrológico, tenemos que interpretar el ascendente dentro del contexto en el que se encuentra.

Nuestro ascendente nos da pistas sobre cómo vemos el mundo, cómo nos presentamos al mundo y sobre cómo las demás personas nos perciben. También habla de cómo reaccionamos de cara a nuevas situaciones.
El Sol es nuestra esencia, lo que somos, nuestro ser individual, nuestro instinto primario.
Y la Luna es cómo nos sentimos, cómo interactuamos con nuestro entorno desde un abordaje emocional, más intuitivo.

Estas personas, desde el inicio de la vida, atraen muchas experiencias que tienen que ver con la energía de la materia: la naturaleza, la comida, el placer… El alma se propone aprender de las experiencias ligadas a la percepción concreta y tangible, a la energía material, al cuerpo. 
Son personas que tienen la necesidad de sentirse cómodas con el mundo material y terrenal. Por ello deben aprender a conectar con los procesos y los ritmos del cuerpo, con sus propios tiempos. Es importante que aprendan a sentir cuándo necesitan comer, tomar el sol, dar un paseo por la naturaleza,… 

En realidad se trata de una necesidad de conexión con los propios recursos: el cuerpo, el vehículo material, como principal manifestación; pero también los talentos, todo el potencial. Se hará necesario a lo largo de la vida que la persona reconozca sus capacidades, conecte con todo su potencial y lo despliegue.

Siendo Tauro un signo de tierra y fijo, estos ascendentes enfrentan la vida de manera pausada y metódica, necesitan tomarse su tiempo. Otras personas pueden sentir que son muy lentos, pero han de tener en cuenta que éstos con ascendente Tauro no gestionan nada bien que les metan prisa, pues tienen la necesidad de pensar mucho las cosas antes de lanzarse, planifican y estructuran sus objetivos de manera sistemática, no se apresuran. Sin embargo, una vez que han iniciado, tienen la capacidad de ser muy estables y fiables en su continuidad con un proyecto. Necesitan permanecer en una misma fase de la experiencia mucho más tiempo que otros signos y ver resultados concretos de sus esfuerzos. 

Normalmente tienen facilidad para conectar con la sensualidad, pues Venus es el planeta regente de Tauro. El abordaje que tengan siempre dependerá de la posición de Venus en el mapa. 

Lo que estos ascendentes deben evitar es volverse perezosos y quedarse en un lugar o relación simplemente por hábito, apego o seguridad, cuando la situación realmente ya ha cumplido su propósito y está durando más tiempo del necesario. 

Con ascendente Tauro, la casa XII está en Aries: hay una memoria inconsciente de guerrero, sensación de fuerza, energía vital, unidireccional y de aceleración. 
Aries es fuego, expansión, iniciativa. Y el aprendizaje o experiencia que se proponen es tierra, percepción, cuerpo como consciencia de la energía de la materia. De modo que la vida impone una necesidad de aquietarse y conectar con las percepciones del cuerpo, con los propios recursos.

Por ello, pueden sentir las experiencias de vida que el ascendente les va mostrando como si la vida se hiciese muy lenta, pues la vida en la materia siempre implica una sensación de desaceleración. 

En ocasiones las personas conectan con la energía de Tauro a una edad ya avanzada y relacionan la mayor lentitud y calma a que “se están haciendo viejos”. Es muy común en estos ascendentes que esta conexión no se dé en la juventud porque consiguen más fácilmente ignorar los ritmos que necesita su cuerpo, sus propios tiempos… Y muchas veces lo que la Vida les va mandando son situaciones que le obligan a parar, por ejemplo el hecho deromperse un pie, o en el caso de mujeres esta consciencia puede desencadenarse a raíz e un embarazo…
Poco a poco la persona reconocerá que son tiempos naturales de generación-regeneración-reparación, que no se pueden acelerar, es como ver un árbol crecer. 
Y lo mismo sucede con la capacidad de generar recursos, la memoria de aceleración está ahí y puede que la persona viva estos procesos con mucha impaciencia.

Puede ocurrir, cuando la persona vive desconectada de la materia, que el campo de la experiencia le haga vivir situaciones de dificultad económica, como manifestación de una resistencia de la persona a abrirse a todo lo que es. Es la forma que la Vida encuentra para que la persona empiece a desplegar partes de su naturaleza que tiene adormecidas. 

En ocasiones se produce en estas personas sobrepeso, pues la Vida les da materia para que conecten con el cuerpo y, si se mantienen desvinculadas, entonces se da la acumulación. 
Es importante que estas personas desarrollen respeto por el propio cuerpo y sus requisitos. Pero siempre tendrán que encontrar un equilibrio sano entre estar en conexión con su naturaleza instintiva básica y el dejarse llevar demasiado por ella, ninguno dos extremos será beneficioso. 

El descendente o casa VII está en Escorpio: buscan en el otro, a modo de complementariedad, la profundidad; es en el área de las relaciones más íntimas donde viven las emociones con intensidad. 
A menudo pueden surgir en estas personas sentimientos de posesividad y celos, que pueden ser el origen de problemas interpersonales, por lo que tendrán que examinar y confrontar en sí mismos estos sentimientos poco constructivos.
Escorpio en el descendente les obliga a mirar hacia dentro y descubrir las causas inconscientes de sus motivaciones, para poder transformar… 
También es a través de las relaciones como estas personas salen de su letargo y periódicamente son impulsadas a limpiar y eliminar lo que acumulan, sobre todo a nivel emocional, cambiando así patrones de hábitos antiguos.

La posición de Venus en el mapa dará el modo de expresión de este ascendente: si Venus se encuentra en signos de fuego (Aries, Leo, Sagitario) será más difícil para la persona desacelerar y conectar con la energía de tierra, dar el salto que el ascendente propone; si encontramos a Venus es signos de agua (Cáncer, Escorpio, Piscis) tendrá un abordaje sentimental y probablemente retraído; en signos de aire (Géminis, Libra, Acuario) habrá una mayor necesidad de comunicación y socialización, mucha energía mental que dificultará la escucha del cuerpo; y si se encuentra en signos de Tierra (Tauro, Virgo, Capricornio) la conexión con el cuerpo y la materia será, en principio, más sencilla.
Además, algún planeta en la casa I modificará con sus propias características la exteriorización del ascendente.
Y diferentes relaciones de la Luna y el Sol con el ascendente harán que las características naturales del ascendente se manifiesten de forma más fluida o con mayor tensión.
Como siempre, la carta natal es un todo que se interpreta en conjunto.

Luna Nueva en Leo ::: 19 de agosto 2020 ::: Sembrando desde el corazón ::: Decisión y coraje

El día 19 de agosto se dará la próxima lunación, una Luna Nueva en el grado 26º del signo del Leo. Sol y Luna hacen su conjunción mensual y esta vez además, Mercurio estará junto a ellos, en el grado 28º de Leo.
Esta participación tan activa de Mercurio junto a los luminares nos dará deseos de abrir nuestra mente. Mercurio en Leo está queriendo gestar un nuevo camino y nos da la capacidad de entender muy rápidamente qué es lo que tenemos que hacer y de aplicarlo con practicidad.

Eligiendo unas pocas palabras para definir a Leo: creatividad, generosidad, abundancia.
En Leo conectamos con la chispa divina del corazón, con nuestro propósito y con la capacidad de expandir la vitalidad y la alegría de vivir.
Es un signo de fuego: el fuego es iniciático, es apertura, es arriesgarnos, emprender,… Cuando hay mucho elemento fuego en el cielo es natural que nos sintamos más extrovertidos.

Esta lunación nos conecta con la alegría de ser y de tener un lugar en el mundo. Por unos días nos vamos a olvidar del peso que nos están imponiendo los planetas en Capricornio, ya que la lunación no hace aspectos con ellos.
Nos sentiremos distanciados del agobio y la inquietud que esa carga nos viene desencadenando. Y podremos conectar y celebrar la alegría de ser únicos, el valor de ser uno mismo y de ser capaces de ofrecer al mundo un yo creativo y generador de vida.
Esto lo sentirán con mayor intensidad las personas que tengan planetas, un stellium, el ascendente o algún ángulo de la carta al final de Leo, Aries o Sagitario (signos de fuego) o bien al final de Tauro, Escorpio y Acuario (signos fijos), estarán más concentrados en dar importancia a lo que ellos mismos son y a lo que valen.

¿Qué vamos a crear?
Encontramos la respuesta en cada mapa individual, viendo en qué casa tenemos los últimos grados de Leo.

Y además hay un trígono de fuego con Marte en Aries.
Marte en aspecto fluido con la Luna, el Sol y Mercurio nos está dando la posibilidad de arrancar con algún proyecto o emprendimiento sin esperar a que las cosas cambien, sin pretender que llegue el momento perfecto para comenzar. Si es lo que queremos, lo vamos a sentir y ésta Luna Nueva es un momento ideal en este año, que es bastante turbulento por otras configuraciones planetarias y tránsitos.

Como ya he mencionado en anteriores publicaciones, a modo global éste no es un año para iniciar grandes proyectos o mudanzas en nuestras vidas. Los planetas transitando todo 2020 por Capricornio nos fuerzan a mantenernos con los pies en la tierra más que nunca. Sin embargo, la existencia no se detiene y sí necesitaremos realizar ciertos avances, aunque controlados y no tan expansivos como en otras coyunturas.
Este mes de agosto y en concreto los días previos y sucesivos a esta lunación, tenemos la oportunidad de lanzarnos, pues es bien probable que hasta bien entrado el 2021 no volvamos a sentirnos tan confiados y conectados con nuestro deseo y nuestro propósito (una vez que se haya dado la gran mutación/conjunción Júpiter-Saturno y los planetas vayan dejando el signo de Capricornio y pasen a Acuario).

Además, en el cielo del momento hay muchos planetas retrógrados: Urano, Neptuno, Plutón, Quirón, Saturno y Júpiter; y Marte ya en sombra pre-retrógrada (caminando por los grados sobre los que va a retrogradar). Nos están dando un respiro, no para relajarnos, sino como oportunidad para integrar lo que han estado moviendo en los pasados meses, tiempo para integrar.

Toda Luna Nueva es un llamado a plantar una semilla, que veremos fructificar seis meses más tarde, cuando se dé la Luna Llena en Leo, a finales de enero de 2021.
Podemos plantar esta semilla de diversas maneras: iniciando un proyecto, una nueva manera de hacer las cosas, algún cambio a nivel vincular, en la forma de relacionarnos, a veces es sólo un pequeño movimiento, una decisión a nivel mental,… El llamado es a mantenernos atentos de qué estamos sembrando hoy y qué cosechamos en febrero del año que viene. Entre lunaciones siempre hay conexión y resultados.

Sin embargo, el proceso que iniciemos tendrá que vencer algunos obstáculos saturnales, ya que Saturno está en cuadratura con Marte en el momento de la lunación. Saturno en este aspecto nos habla de que la semilla que plantemos necesitará estructura, responsabilidad, trabajo y tiempo si queremos que dé frutos a largo plazo.
Por lo tanto, tengamos en cuenta que el riego que asumamos ahora con la energía de fuego, va a necesitar de mucha energía tierra en los meses sucesivos. Tendremos que cuidar con mucho esfuerzo en el día a día para conseguir construir y estructurar. Mantengamos esto presente para no desmotivarnos cuando en septiembre los planetas se marchen de Leo y pasen a Virgo (signo de tierra). Y sobre todo cuando Marte haga su retrogradación en Aries, durante este tiempo realizaremos la parte del trabajo más duro. Marte caminará retrógrado entre el 10 de septiembre y el 14 de noviembre.

Se trata de una Luna Nueva muy iniciadora, que da mucha vida, pero implica a su vez asumir una responsabilidad importante y significativa.

Se dice que las cuadraturas son aspectos de tensión, pero se trata de una tensión interna que nos hace movernos a otro lugar y esto hace que la energía de las cuadraturas sea increíblemente creativa, ya que para conseguir gestionar mejor la tensión hacemos uso de recursos internos que muchas veces desconocíamos que tenemos.
Esta cuadratura Marte-Saturno la sentirán como una fortísima tensión física y mental aquellas personas que tengan puntos importantes de su mapa en los últimos grados de Aries, Cáncer, Libra y Capricornio. Necesitarán mucha fortaleza psicológica y física para soportar esta tensión, probablemente vivirán una enorme frustración y erupciones de ira y agresividad. Pero los que sepan utilizar esta tensión creativamente, canalizando la energía de manera constructiva, conseguirán una extraordinaria productividad.
El consejo es tomarse las cosas con calma y racionar la energía encontrando canales constructivos para manejar la cólera, es lo más prudente en los meses venideros. Quienes consigan este control van a lograr superar muchas limitaciones internas, se trata de un momento de enorme superación personal.

Al mismo tiempo esta lunación está haciendo aspectos armónicos con los Nodos.
Hace un sextil con el Nodo Norte en Géminis: semillas de oportunidades nuevas, que tienen que ver con las distintas opciones, con la diversidad.
Y hace un trígono con el Nodo Sur en Sagitario: nos ayuda a salir de antiguos paradigmas y prejuicios, de “lo que debe ser”, para poder ir encontrando nuestra propia verdad y nuestro propio camino de acuerdo con la multiplicidad de opciones, que es la ruta evolutiva de los próximos 18 meses, hacia Géminis.

Dejar de juzgar y conectar con nuestro corazón.
Leo es siempre el corazón, lo que nos hace palpitar, lo que nos da alegría, energía vital, disfrute. El juego, Leo tiene mucho que ver con los niños, con escuchar a nuestro niño interior, conectar con él y permitirnos ser genuinos y verdaderos, disfrutando.
La vibración baja de la energía leonina está en buscar el reconocimiento y la aprobación afuera. Hemos de recordar que el aplauso más importante nos lo damos nosotros mismos, no necesitamos los elogios externos cuando nos conectamos con nuestra autenticidad.
Hay un llamado a permitirnos el autoreconocimiento y así podremos permitir que salgan la alegría y la autenticidad de ser uno mismo, dejando de esperar que algún otro nos reconozca y evitando caer en hacer aquello que creemos (desde la mente) que el mundo espera de nosotros…
Creatividad. Valentía para expresar.

Por otro lado, Quirón sigue en Aries, impulsándonos a trabajar el automerecimiento, temas de valoración interna.
Durante todo este tránsito de Quirón (2019-2027) nos estarán apareciendo diferentes situaciones que harán despertar en nosotros la herida de creer que no merecemos, nos sentiremos vulnerables y sin capacidad para lanzarnos, sin confianza en nuestra vitalidad, acción y decisiones. Desde esa posición herida buscamos que los demás nos validen y empujen, colocándonos en un lugar de dependencia y abdicando de nuestra autonomía y libertad personal.
Sucede que si la persona no se siente merecedora de algo, no lo puede generar, pues es la información que manda al campo cuántico y que éste le devuelve como resonancia.
La capacidad de sentir que es posible y que somos capaces, está dentro de nosotros y no tiene que ver con la cantidad de recursos disponibles. Es un estado de conciencia, vibrar en la abundancia, salir de la carencia.
Es interesante realizar el ejercicio de observar qué estamos recibiendo del exterior (de la pareja, los amigos, los hijos, en el trabajo,…) pues la valoración y la calidad de las relaciones que nos rodean, reflejan fielmente la actitud de cada uno hacia sí mismo.
Cuando surja el miedo recordemos que, cuando emprendemos y arriesgamos, cuando nos animamos a jugar, nunca hay garantías de seguridad de que vamos a tener éxito. Lo que hay es algo que nos dice el corazón “este es el camino”, sentimos que tenemos que hacerlo, es algo que nos inspira. Es intuición.

Lo mismo se aplica a relaciones amorosas, en estas semanas pueden estar surgiendo nuevos vínculos o, en una relación ya existente, nuevas formas de vincularnos. Leo nos habla también de sexualidad saludable, de hacer un uso consciente de esta poderosa energía.
Vayamos conscientes de que somos merecedores, porque si yo no creo que me merezco una sana relación, un nuevo despertar amoroso, seguramente lo voy a dejar pasar.

Insisto, jamás hay garantía. Hay cosas que escapan a nuestro control (mental). Recordemos esto cuando aparezca el miedo a lo nuevo.
Y animémonos a gestar. Todos somos creativos y tenemos los recursos, todos podemos dar vida a algo.
Como nos pide el Nodo Norte en Géminis y el inminente impulso de energía acuariana, aprendamos a establecer redes e interactuar con otros, a intercambiar ideas, aprendamos de la diversidad. No hay una única manera de hacer las cosas, sino multiplicidad de caminos de acuerdo a cómo cada uno mire.
El intercambio nos nutre y fortalece, las formas de los otros nos ayudan a ampliar nuestra luz y conciencia.

La luz creativa brilla en nuestro corazón y esta Luna Nueva nos la va a mostrar con mucha claridad.
Nos brinda la oportunidad de accionarnos para apropiarnos de nuestro poder interno y de salir de la necesidad (mental) compulsiva e inmovilizante de tenerlo todo controlado.

No olvidemos en las semanas que siguen a esta lunación que creer es crear.
No perdamos el ánimo, la valentía y el coraje que estamos sintiendo, pues son reales.
Los eventos que se den durante el último trimestre del año pueden menguar nuestra energía y es posible que, por momentos, perdamos de vista esta chispa creativa que continuamente vibra y brilla en nuestro corazón.
Algo florece. A la Luna Nueva siempre le sigue el Cuarto Creciente.
Y en seis meses, una Luna Llena que culminará el proceso.

Ascendente ARIES

Esta publicación forma parte de una serie de 12 publicaciones sobre la posición del ascendente en los diferentes signos en la carta natal.
Normalmente es más conocido el signo solar, digamos que tiene más fama; sin embargo el signo del ascendente tiene mucha más influencia que la posición del Sol en nuestra personalidad, deseos, motivaciones, gustos, comportamientos características físicas, etc.

Por definición, el ascendente es el signo del zodiaco que se está levantando en el horizonte en el momento y lugar de nacimiento. De ahí la importancia de saber, además de la fecha de nacimiento, la hora exacta y el lugar, sin ellos se hace imposible obtener una carta que nos dé información completa y verídica.

Cualquier interpretación de un mapa natal comienza idealmente por el ascendente, pues este signo nos responde a las primeras preguntas que le hacemos al mapa: ¿Quién es la persona?…¿Cómo se comporta?…
En seguida estudiaremos el regente de ese signo, viendo el signo y la casa en los que se sitúa.
También, si los hay, analizaremos los planetas angulares en la casa I (primera casa o casa del ascendente, son lo mismo) que nos aportan información esencial, ya que tiñen la expresión de la energía del ascendente, y nos dan pistas sobre qué áreas de vida son más importantes para el individuo: puede que la persona haya adquirido como propios los valores de su familia de origen y éstos conformen su personalidad de una manera muy acentuada; o puede que haya sido especialmente influenciado por uno de sus progenitores, o por un abuelo; hay quien dé mayor prioridad a su carrera profesional, o a sus hijos, a estudiar y aprender, o a viajar; puede que sea una persona más sociable o qué más bien necesite de recogimiento, de aislarse y tener su espacio de intimidad con mayor frecuencia,…
Además nos fijaremos los aspectos que el grado del ascendente recibe, principalmente con los luminares (el Sol y la Luna) y con otros planetas o puntos del mapa…
Como vemos, hay variables que pueden cambiar la forma cómo manifestamos nuestro ascendente y como con cualquier análisis astrológico, tenemos que interpretar el ascendente dentro del contexto en el que se encuentra.

Nuestro ascendente nos da pistas sobre cómo vemos el mundo, cómo nos presentamos al mundo y sobre cómo las demás personas nos perciben. También habla de cómo reaccionamos de cara a nuevas situaciones.
El Sol es nuestra esencia, lo que somos, nuestro ser individual, nuestro instinto primario.
Y la Luna es cómo nos sentimos, cómo interactuamos con nuestro entorno desde un abordaje emocional, más intuitivo.

Cuando en el momento del nacimiento el signo de Aries asciende, encontramos a personas que enfrentan la vida de manera sencilla y enérgica, pues Aries y Marte (su planeta regente) son el arquetipo del combatiente, el guerrero. Sienten la necesidad de ser decisivos, de tomar acción y de tener el poder de dirigir sus vidas.
Por naturaleza quieren encontrar la potencia creativa en sí mismos, su interior, ya que Aries es un signo de fuego, y no esperan a que las cosas a su alrededor sucedan sin más. Viven la vida como búsqueda, desafío, aventura.

Se trata de personas que gestionan mal la represión y las limitaciones impuestas. Si se les dificulta su autoexpresión, pueden acumular mucha frustración, que reiteradamente explotará en forma de algún tipo de enfermedad, de arrebatos dramáticos y violentos, de ataques de ira y rebeldía u otras formas de comportamiento autodestructivo.
En el caso de que otras configuraciones de la carta indiquen mayor introspección o retracción, en la persona surgirá lucha o conflicto interno para conectar, desarrollar y expresar las cualidades de Aries.
Si por el contrario el resto de la carta posee indicadores con más elemento fuego o de extroversión, la persona muy fácilmente se permitirá expresarse de manera asertiva y libre; aunque esto al mismo tiempo trae implícito el peligro de que la persona sea demasiado contundente o demasiado egocéntrica, lo cual al final también puede resultar contraproducente.

Son personas con mucha energía de inicio, van abriendo camino. Actúan tan rápido que no tienen tiempo de pensar las cosas, no miran hacia atrás.
Tienen la intuición de lo que hay que hacer y el impulso de actuar y, en general, se dejan llevar por ellos.
Son personas decididas, para iniciar no esperan que los otros estén de acuerdo o les sigan, simplemente actúan.

Aries representa el carácter del guerrero, la vivacidad, la energía masculina pura. Es dinámico y vive con intensidad el momento presente. Avanza con decisión y coraje. Es firme en sus acciones. Tiene fuerza y resistencia. Y posee un carácter intenso, fogoso, vigoroso y resuelto.

Es fundamental tener en cuenta que cada ascendente es un cambio de ritmo en relación a la sensación que la persona tiene de cuál es el ritmo más natural.
Esto es porque la persona trae una memoria, representada por la casa XII, la anterior al ascendente, y de una manera muy sutil e inconsciente la persona tiene interiorizado un modelo de cómo debería ser el mundo, correspondiendo al signo en la cúspide de la XII y, en caso de que los haya, a los planetas presentes en ella.

Es por ello que la lógica del ascendente implica siempre un salto: debemos ineludiblemente integrar el principio ligado a la energía de la casa XII para poder salir de ahí y fluir con nuestro ascendente. Pues lo que hay en la XII no es sino una memoria, un modelo asumido por experiencias de vidas pasadas, y lo que el alma necesita en cada encarnación es poder conectar con lo que la energía del ascendente le pide.

Así, la energía del ascendente nos va apareciendo a lo largo de la vida; constantemente se nos presentan situaciones que traen el aprendizaje de ese signo.
En fases más tempranas de la vida y mientras estemos más inconscientes o desconectados de nuestro ascendente, lo sentiremos como una energía impuesta, debido a la memoria/modelo que traemos de cómo el mundo debería ser. Y en esta imposición habrá una vivencia de desafío, de situaciones que nos parecen difíciles y que cuestan, ya que la Vida nos pide dar un salto.
Además, esto no es algo que se termina en algún momento, sino que siempre va a haber un nivel más de la energía del ascendente que vamos a tener que aprender. Se manifiesta durante toda nuestra vida gracias a una diversidad enorme de experiencias. Sin embargo, conforme adquirimos madurez y mayor consciencia, los desafíos que anteriormente eran vividos como algo difícil, duro, negativo, puede la experiencia ayudarnos a fluir mucho más fácilmente con la energía de nuestro ascendente y que no se traten ya de experiencias negativas o traumáticas.

Considero aquí el mandala del zodiaco de modelo arquetípico, en el que cada casa abre en el signo consecutivo, aunque debemos siempre tener en cuenta que esto puede variar en multitud de ocasiones. Dependiendo de la latitud en la que la persona haya nacido, puede que el signo de la XII sea el mismo que el del ascendente o alguno no inmediatamente anterior (en casos de latitudes muy a norte o a sur). No obstante como digo, en esta serie de publicaciones haré referencia a la correspondencia matriz de un signo-una casa.

En el caso de Aries ascendiendo, la persona trae una memoria inconsciente de Piscis. Esta memoria y registro que la persona tiene de Piscis es una energía de no diferenciación, de fusión, de estar en un mundo en el que somos todos iguales y todos tenemos las mismas posibilidades.
Las experiencias que la Vida le va a imponer a esta persona son de aprender a individualizarse, a conectarse con una dirección concreta, no dispersa, y con un deseo propio, no primeramente empático y compasivo.

De modo que, cada vez que la persona entre en contacto con el principio de Aries, va a conectarse con su individualidad y su deseo, con la toma decisiones, con la necesidad de pasar a la acción,…
Oscilará entre experiencias y situaciones en las que nuevamente se sentirá indiferenciado, fusionado, etc (Piscis) y otra vez tendrá que conectar con la energía de individualidad, deseo propio, etc (Aries).

En este tránsito de Piscis a Aries, la persona podrá tener la sensación de que la Vida le empuja a moverse y actuar, de que no está preparado para salir a la experiencia e iniciar acciones, de que tiene que tomar decisiones que son demasiado arriesgadas, o de que vive de situaciones que las siente como violentas… Pues la energía de Aries es mucho más brusca, agresiva, impulsiva y enérgica que la de Piscis.
Es un salto de energía en el que la persona se vea empujada, forzada por sus experiencias de vida a hacer uso de su energía masculina, lo cual de primeras le resulta antinatural y difícil.

Siendo Piscis el último signo del zodiaco y Aries el primero, el paso de uno al otro representa un nacimiento. Piscis son las aguas del útero materno y Aries es el iniciador, el que se abre camino.
Este paso tiene que ver con la encarnación, lo cual en el inconsciente de la persona siempre implica un esfuerzo, el estar aquí en la Tierra tomando decisiones y haciéndose cargo de su cuerpo, cuando en su memoria está conectado con un Todo, con algo superior, donde todo y todos son armonía, paz y equilibrio, y existe la inercia inconsciente de volver ahí.

Para esta encarnación la vida le propone desde el inicio personas y situaciones con cierta carga de violencia y agresión, o al menos la persona así las siente.
Es interesante recordar vínculos importantes o situaciones que se dieron en la infancia, pues es muy frecuente que los primeros vínculos que aparecen tengan que ver con la energía del ascendente, porque es lo que la persona tiene que aprender.

Además debemos prestar atención a la casa IV: nuestras raíces, lo ancestral familiar. Con ascendente Aries normalmente la IV abre en el signo de Cáncer.
El hábito de funcionamiento de Cáncer es la búsqueda y necesidad de comodidad y seguridad afectiva; estar rodeado de un bienestar en el cual la persona se quiere quedar y no se decide a moverse de ahí porque es lo conocido y seguro.
Y cuanto más la persona se conecte con esa sensación de quedarse en la zona de confort, más situaciones le va a poner la Vida para que salga de ahí.
Si existe mucha resistencia, entonces la Vida irá aumentando el volumen a las experiencias y le presentará más energía de Aries, lo cual puede darse con cierta violencia y agresividad, características implícitas en la energía de Aries.

El nivel de violencia y competitividad que estos ascendentes estén atrayendo a su vida será directamente proporcional a la acción, el impulso y el deseo que no llevan a cabo, que no arriesgan.

La energía de Aries se siente casi siempre muy intensa, incluso brutal, en cualquier configuración de mapa. Implica en muchas ocasiones decidir cosas que no incluyen a la totalidad, tomar decisiones muy puntuales y rápidas, tomar riesgos o vivir siempre con la sensación de riesgo…
Es probable que estas personas vivan sintiendo que tienen adentro un guerrero que les empuja a aventuras para las cuales nunca están preparados. Que constantemente tienen que estar decidiendo cosas que no incluyen la totalidad, lo cual les cuesta mucho, pues les provoca la inseguridad que implica la sensación de riesgo y peligro.
El campo de la experiencia siempre les dispara situaciones que traen la vibración de ser pionero, al tiempo que su intuición y percepción son piscianas; si por él fuese se quedaría flotando sin definir…
La persona, conforme vaya viviendo las experiencias, irá incorporando este cambio de energía, un salto a un tipo de vibración unidireccional, que muda completamente el ritmo al que la persona tiende por inercia inconsciente.

Es también interesante estudiar la casa VII o descendente: un ascendente Aries siempre tiene a Libra en el descendente. Hay una proyección en el otro como complemento, que le enseña la importancia del respeto hacia los demás, del contacto social, de la vida de pareja, de la relación de tú a tú.
Libra en el descendente invita a la persona a equilibrar su deseo desenfrenado de autonomía con el desarrollo de cierta consideración por las otras personas.
Sin embargo, si la persona con ascendente en Aries tiene que elegir entre un extremo u otro, probablemente sea más prudente que se decante por su autoafirmación y su necesidad de ser intrépido y arriesgado, en vez de reprimirse para mantener la paz o para adaptarse a las necesidades de los demás. Y una vez que haya encontrado su propio poder y tenga el coraje de ser él mismo en todas las situaciones, entonces puede hacer paulatinamente el trabajo de aprender a regular, ajustar y templar su naturaleza de acuerdo con las diferentes personas y situaciones.
En última instancia, el signo de Libra en el descendente le empuja a incluir en sí las cualidades librianas de elegancia, reflexión y consideración por el punto de vista de los demás.

Y por supuesto, como mencionaba al inicio, estudiaremos al regente del ascendente. Las experiencias de Aries resuenan a través de la posición y los aspectos de Marte en el mapa. Él es la puerta de entrada para la energía de Aries, define cómo ésta se manifiesta en la persona.
Y nos aporta información valiosa sobre las herramientas específicas que la persona posee y puede utilizar para pasar a la acción y para desarrollar la capacidad de tomar riesgos, de aventurarse, de ser pionero,…

Cuadratura cardinal ::: Mercurio directo en Cáncer + Marte y Quirón en Aries

Desde el pasado 12 de julio Mercurio ya camina directo. Durante tres semanas ha estado en retrogradación en el signo de Cáncer. Ahora sí es el momento para realizar todo aquello que en las pasadas semanas estaba más bloqueado, puede ser firmar, comprar, tramitar, comunicar… Sentiremos que quien está al otro lado está entendiendo nuestro mensaje. Con Mercurio retro muchas veces tenemos esa sensación de que intentamos explicarnos y el otro no está captando el mensaje, como si éste se tergiversara.

Mercurio se queda en Cáncer hasta el 7 de agosto. Es tiempo para tener conversaciones pendientes, incluso pactos. Con la energía de Cáncer esto se podrá realizar con cuido, con amor hacia el otro.

Temas de comunicación se desbloquean. Sin embargo, el resto del mes este tránsito de Mercurio por Cáncer estará haciendo una cuadratura al trío que se encuentra en Aries: Marte, Quirón y Lilith. Este trío es intenso porque está abriendo en nosotros heridas que tienen que ver con nuestra capacidad de tomar la iniciativa, de lanzarnos, de emprender.

Marte en Aries es un líder natural, tiene mucha energía y confianza en sí mismo. Sin embargo en conjunción con Quirón le cuesta confiar en su vitalidad, en su acción y en sus decisiones. Tiene la tendencia a esperar que los demás le validen y empujen, porque se siente inseguro. Y esto le crea conflicto, por lo que tenderá a esconderse al sentir que no consigue enfrentar la vida y tomar las riendas, o bien al contrario, será muy agresivo para intentar ocultar que en realidad no se siente seguro de sus acciones en la vida.

Es probable que sintamos mucha rabia. En algunos será oculta y reprimida; en otros manifestada abiertamente de manera agresiva. Y también puede que se den en nosotros ambas tendencias dependiendo del momento, del día.

Para gestionar esta rabia es importante que tomemos consciencia de que somos capaces de tomar riesgos, que es momento de lanzarnos, enfrentando los miedos que surjan. Pues, aunque a Marte se le abra la herida en conjunción con Quirón, mientras esté en Aries, realmente necesita atreverse a superar las situaciones que siente que le bloquean, limitantes. Y las personas que consigan hacerlo, servirán como inspiración para que los demás se atrevan a hacer lo mismo. E incluso podrán acompañarles, guiarles de alguna manera a conectar con su capacidad de iniciativa, a sentirse independientes, libres, a dejar de buscar la validación del afuera para actuar.

Creo que es importante que cada uno se dé cuenta de dónde le vienen estos sentimientos de indefensión e incapacidad personal. Ir al origen. Lo encontraremos en la cuadratura con Cáncer: algo que viene del pasado, de nuestras raíces, nuestros ancestros, de nuestra infancia e incluso de nuestro nacimiento. De patrones emocionales que quizás hasta ahora no estábamos preparados para atender, que quedaron en el inconsciente; patrones familiares heredados, algo que absorbimos profundamente en nuestra infancia y que quedó fuertemente introteyactado en nosotros. Algo que se nos repite desde hace mucho tiempo. (En nuestra propia carta natal podremos especificar viendo en qué casa tenemos al signo de Cáncer, si hay planetas, etc).

En estas semanas es muy probable que salgan rabias y enfados con carga emocional infantil, nuestro niño interior habla, grita. Sentiremos que el pasado vuelve, emociones que creíamos superadas reaparecerán. Y nos dará rabia porque pensábamos que aquello ya lo teníamos superado… Atendámoslos, se nos ofrece una oportunidad maravillosa de mirar hacia ahí. Si vuelve es porque necesita ser sanado. Y el hecho de ser conscientes de las alineaciones planetarias nos aporta una luz-guía que nos puede ayudar a enfocar las próximas semanas con una pizca de madurez. En los momentos en los que nuestro niño interior herido se presente, intentemos, aunque sólo sea por unos instantes, tener la consciencia de qué es lo que nos está gritando, de la herida, de su origen. Y quiero resaltar que se hace verdaderamente importante no reprimir, pues en signos cardinales, y sobre todo en Aries, la represión es peor que la explosión… Intentemos que, si hay explosión, no sea destructiva… Con consciencia y madurez cada uno podrá encontrar su forma de canalizar… Y podremos llegar a liberar rabia que acumulamos desde hace mucho mucho tiempo.

Además de la rabia podremos estar sintiendo todo esto en síntomas físicos: con tensión en Aries es muy frecuente tener dolores de cabeza; si reprimimos lo que necesitamos decir se darán dolores de garganta; si continuamos cargando con responsabilidades que no queremos, dolores de espalda… Estos son sólo algunos ejemplos. En la guía que puedes descargarte aquí encontrarás descripciones muy detalladas sobre las causas emocionales de muchos síntomas físicos.

También es posible que nos desorientemos y desviemos el origen de la herida, es decir, que veamos culpables en personas o en situaciones desacertadas. Proyección. Es normal, estamos habituados a hacerlo constantemente en nuestras vidas. Podemos proponernos cambiar la proyección por responsabilidad con conciencia y consciencia con responsabilidad. Sin negar lo que sentimos. Atendiendo lo que surge. Se van a dar muchas situaciones que nos van a mostrar lo que tiene que ser visto, mirado, cuidado, acogido… Es oportunidad.

Además se está dando otra tensión que es el Sol en Cáncer en oposición a Júpiter y Plutón en Capricornio. Este Sol quiere tener su refugio, su hogar, y ve lo externo que se le opone como un entorno amenazante y peligroso.

Ante esta vivencia es muy probable que necesitemos controlar las situaciones en un intento de sentirnos más seguros y protegidos. Con Júpiter y Plutón juntos en Capricornio prácticamente todo el año, queremos tener el poder. Lo podemos ver tanto a nivel personal como colectivo. Esto no nos ayuda. Practiquemos el desapego. Nuestro verdadero hogar está dentro de cada uno de nosotros y no le afectan las circunstancias externas.

Ante estas cuadraturas y oposiciones necesitamos encontrar el equilibrio, buscar el camino del medio. No posicionarnos en uno de los extremos, porque eso hará que sintamos más tensión y se generará más lucha interna, aumentará nuestro malestar.

Quirón es un asteroide que se encuentra entre las órbitas de Saturno y Urano. En la interpretación astrológica refleja información acerca de una herida y también acerca de un don que de ella emerge. El dolor que nos provoca esa herida también nos motiva a buscar, a profundizar y en definitiva nos hace evolucionar. Cuando comenzamos a vivir con aceptación profunda hacia aquello que nos duele y a sabernos vulnerables, algo sana en nosotros y es así como Quirón nos ayuda a realizar una transformación sanadora. Este es el don.

Cada uno tenemos a Quirón en un signo y una casa en nuestro mapa natal y representa la herida más profunda que vinimos a (elegimos) trabajar en esta vida. Pero además, Quirón en tránsito (el signo en el que se encuentra en cada momento) nos hace trabajar otros aspectos de nosotros. Quirón transita por Aries desde 2018. Su unión con Marte en este signo provoca que veamos dañada nuestra capacidad para afirmarnos y para avanzar. En nuestras manos está colocarnos en lugar de víctima: el pasivo-agresivo, el herido que acumula ira; de agresor, el que hiere por rencor, al sentirse impotente; o bien de sanador y así poder desarrollar el don que nos brinda este tránsito: con sabiduría, lugar evolutivo en el que nos colocamos con aceptación al identificar nuestras heridas, nuestra vulnerabilidad.

Es interesante atender y aprender más sobre la energía del pasivo-agresivo, ya que se trata de violencia muy sutil y muy frecuente en nuestras relaciones. Cuando no podemos consensuar, ni escuchar el deseo del otro, cuando creemos ser dueños de la verdad e intentamos imponerla a los otros sin percibir que su deseo o su necesidad son diferentes de los nuestros…

Me resulta muy acertada la frase de Laura Gutman: “Violencia es cuando no pueden convivir dos deseos diferentes”.

Al fin y al cabo nos movemos por creencias. ¿Son las mías mejores o más validas que las del otro? No, tienen el mismo valor. Un valor relativo, pues son creencias, son subjetivas. Nosotros mismos las cambiamos a lo largo del tiempo, cuando obtenemos información o cuando aprendemos algo que antes no sabíamos. Entonces, respetemos profundamente cómo el otro hace las cosas en base a sus creencias, porque en su misma situación haríamos lo mismo, aunque desde nuestra posición actual no entendamos sus elecciones. Podemos respetar sin comprender. Es un respeto que va más allá de la compresión racional. Es amor por el otro, sea quien sea. El juicio no tiene lugar cuando tenemos esto presente y limpiamos nuestra mente, cuando nuestra mirada hacia el otro se vuelve compasiva. Lo mismo hacia nosotros mismos. En realidad el auto-juicio es el que más nos daña…

No olvidemos que el Nodo Sur está en Sagitario, puedes leer la publicación que escribí. Los dogmas y creencias de que hay una verdad absoluta se están cayendo, en toda la sociedad y a nivel personal, es tiempo de cuestionar y cuestionarnos, en todos los ámbitos…

Además es siempre interesante que acompañemos el recorrido de la Luna que, al ser el planeta que se mueve más rápidamente, es una especie de activador de los distintos procesos emocionales, según en qué signo se encuentre y qué aspectos vaya formando con los demás planetas. Los momentos de mayor ansiedad del mes se están dando cuando la Luna transita por los signos cardinales, ya que entra a formar parte de los aspectos tensos más lentos que ya hay en el cielo, activándolos. Los signos cardinales son: Aries, Cáncer, Libra y Capricornio.

Luna por Aries: 11, 12 y 13 de julio. Luna por Cáncer: 18, 19 y 20 de julio. Luna por Libra: 26 y 27 de julio. Luna por Capricornio: pasó el 5 y 6 de julio y vuelve el 1 y 2 de agosto. Estemos atentos estos días porque nuestra tensión interna aumentará, sentiremos mucha incomodidad.

Todos tenemos agresividad. Y lo vamos a ver en lo que queda de año, con Marte en Aries y retrógrado en septiembre. Hay quien manifiesta la agresividad más externamente y hay quien la reprime más, guardándola en su cuerpo-dolor. Pero siempre está ahí y en los próximos meses (desde ya) tenemos la oportunidad perfecta para trabajarla, para aprender a canalizarla de una mejor manera. Que cada vez menos explote hacia los que nos rodean. Que dejemos de guardarla en la memoria de nuestras células, donde nos enferma… Que nos sirva para tener iniciativa evolutiva en nuestras vidas. Que la sepamos emplear para avanzar con fuerza y voluntad. La chispa creativa de Aries, primer signo del zodiaco, nos puede llevar directamente hacia dónde queremos estar en el futuro. La acción es la agresividad bien encauzada.

Serán días más ligeros cuando la Luna transite por Géminis, el 16 y 17 de julio. En este signo hará una conjunción primero con Vénus y después con el Nodo Norte. Muy buenos para expresarnos, liberarnos de la tensión de los días anteriores. Para reunirnos con otras personas y compartir lo que venimos sintiendo y las dificultades en gestionar la tensión y la ira, la agresividad. Aprovechemos este tránsito para hablar y exteriorizar lo que nos pasa, esto nos dejará mejor tanto a nivel psíquico como físico. Además con el Nodo Norte se agilizan los trámites y compras, aprovechemos para tratar de asuntos que tenemos pendientes porque todo nos resultará mucho más sencillo estos días y nos llevará menos energía.

Cuidemos nuestras relaciones. Nutramos el vínculo con coherencia. Venus ya terminó su retrogradación y camina directa. Todavía en sombra post-retrógrada, va transitando los grados de Géminis por los que hizo la conjunción inferior con el Sol. Esta retrogradación de Venus –puedes leer más en esta publicación– nos ha ayudado a ser más verdaderos en nuestros vínculos. Qué queremos, qué patrones ya no nos funcionan en adelante… Ha sido una oportunidad hermosa de dejar aquello que nos robaba la energía y ahora con Venus directa es el momento de traer este proceso a la consciencia.

Y el 20 de julio tendremos la Luna nueva en Cáncer. Es la primera lunación que sigue a la temporada de eclipses. Como en cada Luna nueva, se inicia un nuevo ciclo emocional. Y en esta especialmente, pues dejamos atrás definitivamente un año y medio en el que hemos tenido eclipses en el eje Cáncer-Capricornio. Sin embargo el cielo nos coloca más desafíos, seguiremos trabajando intensamente hasta fin de año las heridas emocionales de nuestro niño interior.

Caminamos hacia la gran mutación, la conjunción Júpiter-Saturno en Acuario, en diciembre. La sociedad está cambiando. Y Urano está en Tauro. Nos pide conectar con Gaia, Pachamama, la Madre Tierra. Nos pide comprometernos honestamente a cuidar nuestros recursos. Claramente nuestro estilo de vida ya no es sostenible, no lo es desde hace mucho tiempo. Hay partes de nosotros que ya no sirven a este propósito mayor que conforme se acerca 2021 vamos sintiendo cada vez con más fuerza.

Es un año de grandes retos personales. Es sanador. Transitemos con amor hacia ese niño interior. Démosle lo que legítimamente merecía y no tuvo. La energía de Cáncer nos pide cuidar a los niños de nuestra vida, primero a aquel que fuimos y vive en nosotros. Si les escuchamos, validamos, respetamos, cuidamos, amamos,…estamos sanando a todas las generaciones futuras. Estamos sanando a la Tierra.

Tú ya no eres la misma…

Tú ya no eres la misma

Se te presentan situaciones parecidas para seguir limpiando

Puedes lograrlo, ya lo hiciste anteriormente


Luna de África

Cumbre SABIA INFANCIA

Hoy comparto estas jornadas online dedicadas a los niños.
Gratuitas. Del 24 al 28 de junio.

Pretenden fomentar la autoestima y la autonomía; promueven la creatividad.

En la web oficial podéis encontrar toda la información:
https://www.cumbresabiainfancia.com


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Astrología en tiempo de eclipses ::: Marte en Piscis ::: El cielo nos pide parar

Estamos en temporada de eclipses.
El primero se dio con la Luna llena del pasado 5 de junio: el Sol en Géminis conjunto a Venus en retrogradación; la Luna en Sagitario; los tres en cuadratura con Marte y Neptuno en Piscis.
Mucha intensidad. Probablemente hemos estado sintiendo cansancio físico y confusión mental. Y se va a mantener.
Cultivemos la paciencia. Respetemos nuestro cuerpo.
Si queremos sostener nuestro foco, nuestro equilibrio interno, este es mi consejo: escucharnos, permitirnos. Bajar el ritmo es siempre necesario en temporada de eclipses.

Desde ayer 11 de junio y durante tres días, la Luna transita por Piscis activando a su paso a Marte y Neptuno. Esto ocurre al mismo tiempo que continúa la cuadratura del Sol con Marte-Neptuno.
La Luna, nuestro sentir, nuestro inconsciente, en cada visita mensual al signo de Piscis por sí sola nos pone en un modo más low energy, queremos no hacer muchas cosas, quedarnos en casa leyendo o ver una peli…
Bien pues estos días, reunida con dos planetas tan intensos, está inevitablemente activando nuestro cuerpo-dolor, el más inconsciente y profundo.
Los tres juntos en aspecto tenso al Sol, nuestra conciencia, nos van mostrar dónde tenemos que profundizar si queremos saber qué heridas a día de hoy nos están impidiendo experimentarnos libres y avanzar en nuestra vida como realmente queremos.

¿Y qué hacer? Tomar conciencia es importante, pero cuando la herida duele, cuando supura, el deseo es volver a taparla. No queremos mirar…
Y no es que sea obligatorio mirar, cada uno ha de sentir si quiere hacerlo y cuándo está preparado para afrontar cuestiones de su pasado… Pero sí son tiempos muy apropiados para la autoindagación.

Este año 2020 es tan intenso no solamente por lo que sucede fuera: vírus, crisis económica,…precisamente cuando lo externo se desestabiliza igualmente nos ocurre por dentro (¿o será lo externo un fiel reflejo de los procesos internos del inconsciente colectivo…?). De cualquier manera que lo queramos ver, la Astrología siempre nos recuerda… Como es afuera es adentro.
Estamos recibiendo un llamado a revisar, a cuestionar los fundamentos de nuestra vida, a repensar las elecciones vitales tomadas hasta ahora.
Nada fácil, replantearnos aquello que creíamos fijo y estable…

¿De repente te parece que eso ya no tiene sentido?
¿Sientes como si la vida te estuviese arrebatando algo?
¿Lo vives como injusto?

El Nodo Sur en Sagitario está desmontando nuestros sistemas de creencias.

Veámoslo como oportunidad, no para ser positivos sin más, sino porque realmente hay oportunidad. Es para esto que vinimos, la Vida se conforma de este tipo de retos.

No fracasas, si decides cambiar de rumbo.
No es un fallo todo lo que has hecho hasta ahora…
Hónralo.
Todas las personas que estuvieron o están en tu vida, todo lo que has hecho, te ha traído hasta aquí y ahora.
Agradécelo.

Como es adentro es afuera.

No obstante se hace imperativo en estos tiempos reconocer cuando es el momento de soltar… Reconoce cuando una situación o una relación te quita energía en vez de darte; cuando la dinámica es tóxica; cuando te desempodera en lugar de conectarte más con tu Ser superior.
Él (o sea, tú) todo lo sabe. Su guía es la intuición, por lo que nunca puede estar equivocado.
La mente, que se conforma de creencias limitantes y se apega a los miedos…ella sí se equivoca. Se limita. Tiene necesidad de control. Reduce las infinitas posibilidades que tenemos…
El Nodo Norte en Géminis nos las está mostrando todas.
Simplemente tenemos que abrirnos a ellas, a la Vida.
Tan simple y difícil. El ego no quiere el cambio, se resiste.

Siempre al inicio, cuando los Nodos cambian de signo, sentimos inestabilidad y surge en nosotros un apego muy fuerte a quedarnos en el Nodo Sur. Es la zona de confort.
Y conforme pasan los meses, poco a poco, conseguimos ir abriéndonos camino hacia el Nodo Norte.
Por eso va a surgir mucha resistencia. Mas también vamos a poder movernos del lugar cómodo. Ese poder está en cada uno de nosotros. E inevitablemente debemos movernos, pues la vida constantemente nos impulsa a la evolución

Pero al mismo tiempo que digo, no caigamos en la auto-conmiseración, también digo, transitemos los procesos que se nos abran en los próximos meses con amor hacia nosotros mismos. Hay una linea muy fina entre estas dos miradas hacia uno mismo…
Vemos luz al despojarnos de la exigencia y la culpa. Comprendiendo, más allá de las limitaciones de la mente y del ego, que todo tiene su proceso, que todo pasa a su debido tiempo. Una vez más, paciencia…

Volviendo a los tránsitos planetarios…
Allá por donde Marte va transitando, nosotros vamos colocando nuestro deseo de accionar. Y Marte está en Piscis, lo cual de alguna manera nos impide expresarnos (siempre dependiendo de nuestro propio Marte natal y de nuestra carta natal global).
Marte en los signos de agua tiene mucha dificultad en expresarse, en accionar. Vive mucho el sentimiento de indefensión, y eso es profundamente frustrante para el guerrero, que quiere autoafirmarse, pero que acaba ejecutando una acción cobarde…
Este Marte en tránsito por Piscis encuentra que no tiene una base sólida en la que apoyarse; no encuentra los recursos que necesita para poder moverse, para avanzar.
Y, frustrado, va hundiéndose en patrones de reactividad, de victimismo, de escapismo…

Lo que nos está pidiendo desde ya esté Marte es a entender sus tiempos, sus limitaciones y sus posibilidades cuando va nadando por el agua.
Si logramos integrar dos energías que parecen ser tan opuestas -Marte y Piscis- permitimos que surja en nosotros el guerrero compasivo: el que fluye, el que renuncia a la competitividad, a los logros…Al que las cosas le vienen solas cuando menos busca competir para ganar, sin combate, sin lucha…

Es de este modo, desapegados de las expectativas y de las ideas de resultado, sin querer llegar primero, como podemos encontrar nuestra propia manera constructiva y sana -no tóxica- de proyectar hacia fuera esta fuerza interior que nos pide ser liberada…

Al mismo tiempo, Marte ya está en conjunción con Neptuno. Aspecto interesante y tenso, ya que Neptuno en esta combinación va a estar contribuyendo con disolución del discernimiento y de la claridad mental… Literalmente nos va a nublar la mente, haciéndonos sentir vulnerables, más irritables y reactivos, quizás desmotivados y con inercia. Con la desagradable sensación de que algo barre nuestras estructuras…
A la par que el Nodo Sur en Sagitario está barriendo nuestras creencias… ¿Demasiada desestructuración en un tiempo tan corto? Probablemente sí. Más paciencia. Más foco. La reestructuración llega justo cuando el caos parece insostenible…

Mantenernos inconscientes de nuestra energía marciana ante todas estas combinaciones astrológicas puede hacer que Marte se sienta encarcelado y reprima todas las emociones, en su incapacidad de caminar entre el agua de Piscis y la nebulosa de Neptuno…
No siendo escuchado, Marte no va a saber expresarse. Va a acumular y a reprimir la rabia, la agresividad… Un Marte que puede vivir -sobrevivir- unas semanas guardando todas las emociones de situaciones pasadas que le surjan (Piscis siempre nos conecta con el pasado), de lo que aguantó, de lo que no hizo cuando podía, etc.

Y el 28 de junio Marte entrará en Aries. El guerrero regresa a su domicilio en el primer signo del zodiaco. Aquí, viéndose finalmente libertado de las energías confusas de las semanas precedentes, Marte casi exigirá expresar su energía de manera muy potente: querrá avanzar sin reflexionar, irrumpir sin pedir permiso, será eufórico y precipitado, podremos encontrarnos sintiendo ira e intolerancia…
Marte por Aries es uno de los tránsitos planetarios más importantes del año porque, además, va a retrogradar de septiembre a noviembre y sólo dejará este signo en enero de 2021. Tenemos un camino por recorrer…

Nuestra capacidad para gestionar mejor la intensidad y extrema vitalidad de Marte en Aries va a esta directamente conectada a la consciencia que hayamos tenido ahora, durante su tránsito por Piscis.
Si no honramos desde ya a este guerrero, si los conflictos van quedando inconscientes y diluidos por las aguas de Piscis…cuando transite y retrograde 6 meses por Aries…las emociones reprimidas van a explotar así como un volcán hace erupción: transformándose las aguas del océano pisciano en lava que nos va a quemar a nosotros y a todo lo que nos rodee.

Cuanta mayor represión haya habido en Piscis, mayor intensidad tendrá la expresión del guerrero en Aries. E, inconscientes, nos preguntaremos ¿de dónde sale todo esto? No lograremos ver la perspectiva del proceso…
Mejor anticiparnos; la observación astrológica nos ayuda, utilicemos esta valiosa herramienta que nos posibilita conexión y autoconocimiento.

Hoy podemos decidir colocarnos en un lugar de centinela de nuestras propias emociones y sentimientos.
Desde el eclipse del pasado 5 de junio el llamado es a estar más hacia dentro.

En estos días la Luna mengua y caminamos hacia un eclipse en el grado 0º de Cáncer el 21 de junio, al mismo tiempo que se dará el Solsticio de verano (de invierno para el Hemisferio Sur).
Las sincronicidades no cesan y nosotros seguiremos resonando con ellas. Sobrepongámonos a la resistencia que el ego nos quiere imponer.

Y a pesar de hacer esfuerzo consciente para custodiar lo que surge en nosotros, para reconocerlo, para permitirlo y validarlo, para darle un lugar en nosotros o en el vínculo con el otro…no podremos evitar que el segundo semestre del año sea enormemente desafiante en muchos aspectos…

Recién entre en Aries, Marte hará una conjunción con Quirón.
Quirón, el sanador herido, nos hará conectarnos con nuestra herida primaria desde un lugar en el que se revelará necesario sanar nuestro sentido de identidad, la manera como disponemos de nuestra capacidad para tomar la iniciativa

¿Confiaremos en nuestra vitalidad, en nuestras decisiones?
¿Respetaremos nuestros propios tiempos, legítimos, o nos precipitaremos?
¿O más bien esperaremos que otros nos validen, nos empujen?

A fin de cuentas, ¿me reconozco un ser libre e independiente, sin necesidad de demostrarlo o lucharlo de manera agresiva ante el mundo…?
Puede que nuestro diálogo interno pase por “no me siento comprendido” “me siento invalidado” “no valgo”…
Y el cuerpo nos pedirá aún más escucha, más descanso. Nos va a mandar señales de que no lo puede todo. No puede todo lo que a Marte en Aries le gustaría para saciar su deseo de avanzar; su necesidad de huir para no sentir tanta rabia acumulada en el cuerpo…

Hasta entonces el reto está en mantenernos enfocados en el presente, en el camino que estamos transitando hoy. Pues desde hoy hasta enero muchas cosas habrán cambiado, en nuestra vida individual y en la sociedad.

Transitemos con calma, con foco.
Y sobre todo con autocuidado y con amor propio.


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La educación está viva

La educación está viva.
Cada niño es diferente y necesita que sus adultos de referencia centremos la mirada de manera profunda en el ser que tenemos delante.
Sin embargo, para ello los adultos antes hemos de ser capaces de adentrarnos en nosotros mismos y conocernos bien. Sólo de esta manera podremos conectar con el niño y podremos percibir qué necesita éste en cada momento.
Ser adultos conectados y presentes es un proceso constante…

Una metáfora para reflexionar…
Una semilla tiene dentro toda la información de lo que necesita para poder desarrollarse, sabe cuándo dar cada paso para manifestar todo su potencial. Esto normalmente nos resulta sencillo de asumir y aceptamos fácilmente que la semilla tiene su proceso, dejándola avanzar a su ritmo.
Traslademos esto mismo a la infancia… Cada niño nace ya con su propio plan interno. Sabe en qué momento tiene que ir desplegando cada una de sus capacidades; sabe interiormente qué pasos tiene que dar, es algo natural.
Tanto la semilla como el niño son manifestación pura de la Vida, no pueden dejar de saber y realizar su plan interno.
Sin embargo, la aceptación que tenemos en el proceso de la semilla no nos resulta tan fácil con el niño. Muchas veces queremos controlar la evolución de los procesos en la infancia, incluso pensamos que esta evolución es el resultado nuestras intervenciones…

Cuestionemos esto.
Como observador externo, ¿habitualmente quiero decidir en qué momento debe el niño realizar cada avance?…
¿Le digo lo que tiene que hacer sin percibir si es lo que realmente el niño está sintiendo?…
Cuando creo que algo es ‘bueno’ para él, ¿se lo impongo?…
¿Son necesidades que están realmente en el niño o se trata de mis propias necesidades?…¿Quizás de necesidades de mi niño interior no escuchado, no suficientemente amado?…

Entonces, ¿cuál es nuestro papel como adultos que acompañamos?
En mi opinión es simplemente el de ofrecer un entorno que pueda garantizar el desarrollo de las capacidades naturales de cada niño en el momento que éste lo sienta.
Así como a la semilla le ofrecemos agua, sol y nutrientes, brindemos al niño lo que en cada momento precise, para que él pueda nutrirse de ese entorno y florecer.
Para ello tenemos que observar mucho, muchísimo, sólo así desarrollaremos sensibilidad para captar las señales que el niño nos manda constantemente.
Limitarnos a estar en nuestro lugar de guía, de observador, de apoyo…
Y sobre todo aumentar nuestra confianza en el plan interno de cada niño. Vincularnos con él.

Para avanzar por este camino es esencial que los adultos nos adentremos en nosotros mismos, porque cuando recibimos a un niño lo hacemos con todo el bagaje de experiencias que hemos tenido a lo largo de nuestra vida. Con la propia educación recibida, con necesidades que fueron más o menos escuchadas, más o menos ignoradas…

De este modo, siendo conscientes de nuestra historia personal y de lo que nos pasa por dentro, podemos dar nuestra presencia al niño.
Estar presentes en el aquí y ahora con él, con todo lo que surja. Sin pretender controlar.
Al estar presentes damos nuestra esencia, somos auténticos, nos mostramos tal y como somos.
Y es así, desde el respeto hacia nosotros mismos y hacia el niño, como le invitamos a que sea como es, a que brote de él todo su potencial.

Se trata de un diálogo constante, de autoindagación y de apertura hacia el niño. Escuchando, qué me pasa a mí y qué le pasa a él.
E insisto, esto tiene una parte de innato pero mucho de ser cultivado. Autoobservarnos, conocernos, hacernos conscientes de si estamos siendo nosotros mismos, en esencia, o si se nos están activando mecanismos automáticos.
Los mecanismos automáticos cuando nos relacionamos con niños nos hacen repetir patrones socialmente aceptados pero no profundamente cuestionados y que no ponen el foco en la infancia, sino en lo que es ‘correcto’ o en lo que se ‘debe hacer’ o en cualquier necesidad de adultos que no ven al niño… Esto confunde profundamente al niño.
El niño siempre necesita presencia auténtica de quien le acompaña.
Necesita ser visto con el corazón.

¿Cómo podemos aplicar esto en la vida real?
¿De qué requiere concretamente el niño para realizar de manera óptima su propio plan interno?
Propongo una perspectiva de la educación libre. Ofrezcamos a los niños de nuestra vida constantemente la posibilidad de movimiento independiente, de expresión de su propia creatividad y de juego autónomo.
Sin intervenir. Sin etiquetas de cómo y cuándo lo debe hacer. Sin limitaciones innecesarias.

Hay grandes conquistas que el niño necesita realizar en los primeros años de vida para pasar de la completa dependencia a la autonomía.

Pero, cuidado, no caigamos en el error de pensar que poder actuar y expresarse libremente implica ausencia de límites. Precisamente el niño vinculado necesita de la contención que le dan los límites del adulto, los necesita para sentirse acogido.
El vínculo es algo inherente y además indispensable para el desarrollo de la autonomía…
Se trata de permitir el nivel de autonomía adaptado a su etapa de desarrollo, desde el vínculo.

Durante los meses de gestación el bebé encuentra contención, seguridad física ininterrumpida; tiene alimentación constante; vive en un ambiente sin cambios bruscos, hay suavidad y tranquilidad; y está en conexión continua con la madre.
Como mencioné anteriormente en este post, debido al alto grado de inmadurez e indefensión con el que los seres humanos nacemos (desde la biología se dice que nacemos altamente prematuros) lo que necesitamos es una continuidad de las cualidades y el entorno que teníamos en el vientre materno.
Esto hace que durante los primeros años de vida el niño tenga la imperiosa necesidad de vincularse para saber que puede sobrevivir.
Su organismo está preparado para crear ese vínculo desde el nacimiento, y por ello se fusiona con la madre, no se sabe individuos separados. Y en momentos en que la figura materna se aleje temporalmente, el niño necesita sentir el vínculo con otra persona… Idealmente el padre, ocasionalmente otros familiares o educadores.
Por ello, seamos madres u otro adulto que acompaña, si queremos que el niño pueda expresar todo el potencial que está en su interior, necesitamos entender que el desarrollo de la autonomía se realiza muy poco a poco pero de manera constante en los primeros años de vida…

Existe un paralelismo entre el desarrollo motriz y el emocional.
Primero el bebé está en fusión -la díada emocional mamá-bebé-, necesita de esta fase para tener seguridad en un vínculo estable. Y es precisamente al tener este vínculo estable como referencia que puede iniciar el proceso de separación emocional.
Un niño que sabe que el vínculo lo sustenta, se sentirá capaz de empezar a alejarse de ese núcleo para explorar. Esto también se conoce como apego seguro.
Al igual que un escalador de montaña, el niño que tiene un buen “campo base” se atreve a ir, a explorar, porque sabe que si las situaciones ambientales se complican puede volver al lugar seguro.
Esto es el vínculo. “Voy hacia el mundo si tengo una base segura, un adulto que me garantiza respuesta a mis necesidades esenciales”.

Por ello, insisto, la autonomía tiene que ser un proceso deseado, partir de la iniciativa del niño.
Autonomía como iniciativa propia es muy diferente de adiestramiento y obediencia.
Y esto tiene relación directa con la autoestima, con sentirse una persona capaz.
El deseo de accionar, de hacer algo por sí mismo; el ver que puede hacerlo y que además el adulto que le acompaña le transmite la confianza de que es capaz. Esto es el desarrollo deseable de la autoestima.

Algunas pistas para acompañar…

Permitir el movimiento libre sin interferencia de los adultos. Se trata de no llevar al niño a posiciones que no ha sido capaz todavía de alcanzar por sí mismo: sentarse, caminar,… Ni pedirle que lo haga.
En este sentido es importante la disposición física: el ambiente ha de estar adaptado de tal manera que permita el desarrollo de los retos motrices en cada etapa y al mismo tiempo que sea un entorno seguro.
Y hay también una disposición mental: los adultos necesitamos cambiar el foco, admitir que hay destrezas motrices desde el nacimiento y que están en constante proceso. No fijarnos sólo o dar valor únicamente al ‘¿ya camina?’ o ‘¿todavía no camina?’ por ejemplo, sino ver toda la evolución y todas las posturas y exploraciones intermedias que el niño está alcanzando. Igualmente incoherente es la comparación entre los procesos de diferentes niños. Sería absurdo ya de adultos, decirle a alguien ‘yo caminé a los 13 meses ¿a qué edad caminaste tú?’…

Fomentar el juego libre y la creatividad, esto implica que no haya actividades dirigidas.
El juego es algo que debe partir de un deseo propio. Nuestra intervención no es conducirlo ni controlarlo, sino sencillamente poner las opciones de materiales y generar propuestas estimulantes para que cada niño vea cuáles son sus deseos y sus ganas de explorar.
El juego en la infancia es muy importante, a través de él se da el aprendizaje. Si el niño no lo desea, si no es su momento, a nivel neuronal no sirve para nada, el aprendizaje no se da.
Y una vez más nuestro papel será observar. A través del juego, el niño nos dice qué necesita, qué le gusta,… Y observándole en el juego le mostramos que hay una relación afectiva de calidad, le decimos que le estamos viendo y que nos importa saber quién es. No necesita la intervención del adulto respecto al juego, sino respecto a él como ser único.

Recomiendo un documental muy lindo sobre el juego en la infancia:
http://imaginelephants.com/es/

Realizar contacto de respeto y de calidad. Reflexionemos sobre cómo accedemos al cuerpo del niño…muchas veces interactuamos de manera poco respetuosa por el solo hecho de ser un niño.
Informarle verbalmente de lo que le vamos a hacer “te voy a quitar la ropa“ “te voy a cambiar el pañal” “te voy a sentar en la silla” “ahora necesito que me ayudes…”.
Y no tener prisa, olvidar el reloj, algo que personalmente me cuesta más. Esperar. El niño siempre nos muestra cuándo es su momento para la interacción.

En el día a día existen violencias muy sutiles en cómo tratamos el cuerpo pequeño, como si nos perteneciese…
Aprendamos a tener la sensibilidad y el respeto por el cuerpo y por los tiempos.
Esto le ayuda al niño a tomar de conciencia de sí mismo, pues está aprendiendo que es alguien diferente y que tiene voluntad propia. Se permitirá tener sus propios gustos y hacer respetar sus limites.
Además, al sentirse respetado, podrá respetar.
Respetar tiempo. Respetar movimiento.

La educación está viva. No hay correcto o incorrecto, no existe lo que está bien o mal… Deshagámonos de los antiguos paradigmas.
Como adultos al cuidado, desarrollemos la sensibilidad para percibir las necesidades del niño en cada momento. ¿Qué está pidiendo de mí este ser único? Eso será lo adecuado. No tienen cabida las creencias limitantes, lo que se haya hecho durante años por seguir una tradición o simplemente por inconsciencia.

Lo que un niño más necesita es sentirse visto, con su individualidad, con sus necesidades propias. De este modo puede generar vínculo y tener seguridad para crecer a su manera, absolutamente única.


Recomiendo algunos libros (*links afiliados):

“Positive Discipline the first three years: from infant to toddler – laying the foundation for raising a capable and confident child”, Jane Nelsen, Cheryl Erwin and Roslyn Ann Duffy
https://amzn.to/2Y6rWHL
(En español) “Disciplina Positiva los tres primeros años”, Jane Nelsen, Cheryl Erwin and Roslyn Ann Duffy
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“The Montessori Toddler: a parent’s guide to raising a curious and responsible human being”, Simone Davies
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Venus retrógrada + Luna Nueva en Géminis

Hoy se da la Luna Nueva en Géminis.
Este signo está siendo muy activado por la reciente entrada del Nodo Norte de la Luna el 5 de mayo, como os conté en este post.
Además, Venus transita por aquí y desde el 13 de mayo está haciendo su retrogradación.

Antes que nada, comentar que en astrología utilizamos el término planeta retrogrado para definir el aparente movimiento de un planeta hacia atrás en la secuencia de los signos zodiacales, es decir, el movimiento contrario al natural o más habitual.
Además, en el paso de planeta directo para retrógrado, existe una fase en la que decimos que el planeta está estacionario, parece que no se mueve.
Es importante notar que los planetas giran alrededor del Sol sin detenerse y sin caminar hacia atrás, sin embargo, desde una perspectiva geocéntrica, como nosotros también nos movemos, en ocasiones se genera esta especie de ilusión óptica.
Un ejemplo que me sirvió para entenderlo bien es cuando vamos en coche y adelantamos a otro coche que va más despacio, nos da la sensación que éste se mueve hacia atrás, aunque en realidad está avanzando en el mismo sentido que nosotros.

Las dinámicas de retrogradación pueden dividirse en dos: en los planetas exteriores -Marte, Júpiter, Saturno, etc- se dan de una forma; y en los planetas que se sitúan más cerca del Sol que la Tierra y que se mueven a mayor velocidad, planetas interiores -Mercurio y Venus- se dan de manera diferente, aunque hoy no me extenderé sobre esto.

A nivel interpretativo, la retrogradación de los planetas personales (Mercurio, Venus y Marte) es más relevante, porque tienen efectos más claros y directos sobre nuestras vidas.
Entre ellas es más conocida la retrogradación de Mercurio, debido principalmente a que ocurre con mayor frecuencia; se da tres veces al año: retrograda cada tres meses durante tres semanas. Venus lo hace cada 18 meses y Marte aproximadamente cada dos años.

En este año se dan muchas retrogradaciones de planetas, para quien esté interesado, al final de este post os dejo las fechas de todos los planetas retrógrados en 2020.
Esto, añadido a otros factores potentes, está dando al año este rasgo de intenso desafío, tanto a nivel global como personal…
Quiero puntualizar que con tantas retrogradaciones, hay muchos periodos durante el año en los que será mejor que tengamos la actitud de evaluar en lugar de iniciar…
Son tiempos para recapacitar y muchas veces de volver sobre nuestros pasos para reexaminar lo que hemos hecho e integrar en la consciencia, en vez de proceder o de intervenir.

Veamos ahora qué nos trae esta Venus retrógrada

En sus retrogradaciones Venus dibuja un pentagrama completo en ciclos de ocho años. Es la llamada estrella de cinco puntas, en la cual cada uno de los vértices es una conjunción de Venus con el Sol, conocida como “Venus Star Point”.
La danza completa de Venus en el cielo en esos ocho años también se ha contemplado desde la antigüedad como siendo la figura de una rosa y un fractal del amor.
Son ciclos de belleza matemática que el ser humano ha admirado desde tiempos remotos…

En estos días podemos observar a Venus como la estrella del anochecer, justo después de la puesta del Sol. Cerca de la conjunción con el Sol, que se dará el día 3 de junio, dejará de ser vista y tras este evento, el Venus Star Point, aparecerá de nuevo en el cielo, ahora como lucero del alba, la observaremos de madrugada antes de la salida del Sol.


Como decía al inicio, es muy relevante el tránsito y retrogradación de Venus en Géminis, pues nuestra evolución pasa en estos momentos por vibrar con la energía de este signo y en consecuencia de su regente Mercurio y de todo lo que pase por allí.
Venus en tránsito y retrogradación viene a añadir más aprendizaje al área de vida de nuestra carta natal asociada a Géminis.

Podemos definir a Venus en Géminis como romántica con la palabra.
Es muy curiosa, quiere probar y discernir, quiere conocer para poder elegir…
Desea convivir con el entono, lo próximo. Y aprender de las relaciones.

Retrógrada, va estar iniciando un nuevo ciclo de relaciones y deseos.
Nos está haciendo conscientes de nuestros nuevos deseos y en qué queremos invertir.
Venus en esta posición es curiosa, se mueve y busca en lo que tiene a su alrededor para saber qué le gusta y qué no le gusta.
Estamos recibiendo un llamado a hacer discernimiento.
De modo que durante estas semanas de retrogradación, estaremos examinando la forma en que nos relacionamos y nos comunicamos con nuestro entorno. Es un llamado a revisar cómo nos relacionamos con personas cercanas: hermanos, vecinos, pareja y, como no, con nosotros mismos. También nos encontraremos reconsiderando y reevaluando antiguas relaciones.
Y es muy probable que tomemos consciencia de que hay relaciones o formas cómo nosotros mismos nos ubicamos en la dinámica relacional (desde qué lugar habitamos la relación) que nos están reclamando mutación, tal vez cambios profundos.

Venus retrogradando en un signo tan mental como lo es Géminis entra en estado de reflexión;. Nos conduce a recapacitar sobre qué es lo que queremos, cuáles son nuestros valores y nuestras necesidades.

Géminis es un signo muy objetivo, Venus aquí nos ayuda a darnos cuenta muy bien de lo que precisamos, a estar lúcidos para cambiar todo lo que ya no está funcionando en nuestra vida y en especial a nivel relacional.
Magnífica oportunidad para darnos cuenta de que quizás es momento de renunciar a ciertas cosas/situaciones que ya no nos aportan valor, que ya no favorecen a nuestra autoestima…
  » ¿Qué siento? ¿Siento que el otro me valora? ¿Me valoro realmente yo a mí mismo…?

Es época para cuestionarnos fundamentalmente…

  » ¿Me gusta este trabajo?
  » ¿Me gusta este vínculo?
  » ¿Me gusta lo que hago en la vida?
  » ¿Esto que hago va conmigo, con quien soy yo ahora?
  » ¿Es compatible? ¿…?

Es un momento en el que vamos a estar evaluando todo aquello a lo que le damos importancia en nuestra vida y esto es un trabajo profundo con uno mismo que nos lleva a repensar de qué manera nos damos amor, como decía, cómo está nuestra autoestima.

Y puede que todos estos planteamientos nos lleven a una reestructuración en nuestra escala de valores individual. A tener claro si lo que hacemos en nuestra vida lo hacemos porque nos gusta o porque le gusta al otro. A madurar nuestra perspectiva…

  » ¿Estoy proyectando en mi vida aquello realmente soy o lo que se espera de mí?

Esto requiere de evaluación y de autoindagación. Tenemos la oportunidad perfecta para adentrarnos…

  » ¿Qué es lo que yo realmente identifico como algo valioso e importante?

  » ¿Qué es fuente de felicidad, de gusto, de placer para mí?…

Hagamos un proceso de búsqueda de nuestra esencia profunda, de escala de valores profunda, de identificación con nuestra alma y reconexión con el corazón.
La premisa de actuar por gustar o agradar al otro en adelante no nos va a valer…

Además, esta Venus nos está pidiendo cuidar de nuestra mente, cultivar de una mente limpia, velar por nuestra salud mental.
Y para ello se enfoca en encontrar la armonía a la hora de transmitir nuestros mensajes, aquello que resuena para nosotros. Se propone hacerlo de una manera más amorosa.
Quiere relacionarse y poder comunicarse de forma más empática.
Y como está revisando temas del pasado, aparecerán situaciones o personas con las que quizás no hemos comunicado de una manera que nos satisface.
Reexaminar. Mirar para poder sanar, trascender.
Este es muy buen periodo para tener conversaciones pendientes. Desde nuevos lugares; comunicando y escuchando de una forma más tierna.

Al mismo tiempo es importante vigilar el exceso de información, porque nos va a llegar mucha y en muchos casos superficial…
Cuestionar de dónde viene la información que recibimos… Y estar atentos para no dispersarnos en exceso…
Cuidarnos de la sobre-estimulación mental que nos atrapa en la superficie. Puede resultar entretenido, pero nos distrae, nos aleja de nosotros mismos y con la energía de Géminis fácilmente podemos caer en la farsa que se esconde tras la comodidad del estímulo inmediato, y nos desatendemos.

Tomémonos un tiempo para vaciar nuestra mente, para interrogar, escucharnos, para elegir y decidir, para averiguar qué proyectos de futuro queremos construir, para interiorizar desde qué lugar queremos habitar y habitarnos.
Aprovechemos para conectar con la creatividad a la hora hablar o escribir.
Utilicemos nuestra palabra para significar nuestra creatividad, nuestro amor,…
Permitámonos expresarnos sobre paz, armonía, respeto, unión…
Esta Venus reflexiva se inspira con las palabras, es poeta.
Y también con el intercambio; nutrámonos con palabra creativa de los otros.

Y el otro evento relevante ocurre precisamente hoy 22 de mayo: la Luna Nueva en Géminis.
Justo en estos días vamos a tener en este signo mucha carga planetaria: Luna y Sol conjuntos en los primeros grados, Venus y Mercurio unidos en los últimos grados y próximos al Nodo Norte.

La conjunción de Venus con Mercurio nos ayuda a conectar con el otro, a interaccionar e intercambiar desde la escucha.

Esta lunación se da en cuadratura (tensión) con Marte y Neptuno, ambos en el signo de Piscis.

Cuando Neptuno entra en juego parece que nos pone un velo, nos nubla la mente y provoca que esté todo muy confuso.
Podemos estar tomando decisiones y algo aparentar que es maravilloso… Pero en unas semanas (cuando se dé la Luna Llena en Sagitario del 5 de junio, que será un Eclipse Lunar iniciando la temporada de eclipses; y cuando finalice de la retrogradación de Venus a finales de junio) de alguna manera nos llegará nueva información y puede que nos demos cuenta de que aquello maravilloso en realidad no es lo que nos parecía… Habremos caído en la trampa de Neptuno, que es la idealización con falta de realismo, confundir fantasía y realidad.

La combinación de Neptuno con Venus retrogradando conecta en nosotros relaciones antiguas con idealización del pasado… No tomemos decisiones precipitadas en el ámbito relacional. Es preferible mantenernos reflexivos, esperar para ver lo que el cielo nos depara con los próximos acontecimientos…

Al mismo tiempo, con el Sol y la Luna en Géminis en tensión a Marte en Piscis podemos tener la sensación de que no conseguimos avanzar al ritmo que queremos.
Y esto nos crea una especie de intranquilidad interna, una inquietud a nivel emocional. Que, al implicar a Marte, puede salir hacia fuera con cierta agresividad u hostilidad.
La vía será conseguir la aceptación en el ritmo que todas estas energías nos están marcando. Asumir que no son tiempos de competir para ganar ni de llegar primero, sino más bien de renuncia a los logros. Piscis es un signo de agua que nos pide fluir…

En Luna Nueva, no hay luz.
Con planetas retrogradando, el llamado es a la reflexión.
Pausa. Evaluación.

Es aconsejable posponer asuntos que tengan que ver con grandes compras como inmuebles, coches,…. También conviene aplazar mudanzas, lanzamiento de negocios, emprendimientos o nuevos proyectos, y no realizar firmas de contratos.
Lo que sí es bueno en este periodo es el trabajo previo que requiere un proyecto. Pensar y planear cómo hacerlo, encontrar la manera en que queremos transmitir un mensaje, desde un lugar más venusino, más amoroso y empático.

En estos días de Luna Nueva podemos estar sintiendo que el exceso de información nos abruma; que necesitamos reposo mental, parar la cabeza.
Démonos un respiro.
Callemos la mente y conectemos con lo que percibimos desde el sentir…

Podemos aprovechar para escribir y así canalizar las emociones que nos surjan. Ya sea escribir para nosotros mismos o para compartir.
Quien escriba poesía, por ejemplo, estará muy inspirado.
También os recomiendo utilizar la música para conectar con lo sutil…

Feliz Luna reflexiva y empática…



PLANETAS RETRÓGRADOS EN 2020

::Mercurio::
» 16 febrero – 9 marzo (Piscis/Acuario)
» 18 junio – 12 julio (Cáncer)
» 13 octubre – 3 noviembre (Escorpio/Libra)

::Venus::
» 13 mayo – 25 junio (Géminis)

::Marte::
» 9 septiembre – 13 noviembre (Aries)

::Júpiter::
» 14 mayo – 12 septiembre (Capricornio)

::Saturno::
» 10 mayo – 28 septiembre (Acuario/Capricornio)

::Urano::
» 15 agosto – 14 enero 2021 (Tauro)

::Neptuno::
» 23 junio – 28 noviembre (Piscis)

::Plutón::
» 25 abril – 4 octubre (Capricornio)


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Cumbre TU MUJER SALVAJE

Comparto este evento online que me resulta muy muy interesante y sobre todo con mucho potencial para empoderarnos!

https://tumujersalvaje.com/

Es lindo que existan iniciativas de este tipo y desde aquí agradezco a todas las personas implicadas por su tiempo y dedicación.


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A tu joven espíritu de loba…

Hoy os escribo sobre un libro cuya lectura, durante los meses que viví en Mozambique hace más de cuatro años, me transformó.
Se trata de “Mujeres que corren con los lobos” de Clarissa Pinkola Estés.

Unas semanas atrás, una persona muy querida, con la que precisamente compartí aquellos tiempos en África, me recordó este fragmento…

“Dicen que todo lo que nosotros estamos buscando también nos busca a nosotros y, que si nos quedamos quietos, nos encontrará.
Es algo que lleva mucho tiempo esperándonos…
En cuanto llegue, no te muevas. Descansa. Ya verás lo que ocurre a continuación”

Tengamos estas lindas palabras presentes. En un mundo que parece querer llevarnos constantemente al hacer y hacer sin detenernos. En estos tiempos en los que la mayor parte de la humanidad desprecia el parar y sólo conectar, sólo ser…
Es una lectura muy aconsejable.
Pretende conectarnos con el instinto femenino primordial, tan relegado y olvidado. Lo hace de una forma hermosa a través de cuentos populares.

La autora tiene la intención de acercarnos a la “loba” que todas llevamos dentro, para madurar, transformarnos y ser libres.
No es de lectura leve, pues contiene mensajes muy trascendentes. Pero su densidad nos puede llevar hasta la profundidad de heridas emocionales, que en muchas mujeres han sido extremamente marcadas por la cultura patriarcal en la que crecimos y vivimos. Muchas veces se trata de heridas heredadas de nuestras antepasadas, nuestro linaje femenino.

Estos cuentos pretenden “hacernos regresar a casa”, a nuestra esencia libre y salvaje que, a pesar de lo sofisticadas que parecen ser nuestras vidas, sigue ahí. Quieren que conectemos con nuestra legítima necesidad de libertad.
Nos recuerdan que dentro de cada mujer habita una fuerza creativa, poderosa, pasional… Que, a pesar de haber sido “domesticada”, grita dentro de cada una para ser vista, escuchada, emancipada…

Apelan a la importancia de ser una misma, de amarse a una misma. A la importancia de permitirnos tocar fondo si es preciso, para poder experimentar el verdadero crecimiento personal y la autorrealización. Y al valor de unirnos al flujo de la vida… Desapegándonos y soltando cuando es necesario, para así abrirnos a todo el potencial de avanzar.
Esto sólo se podrá dar verdaderamente si nos conectamos con nuestra naturaleza genuina, que es un poco (o bastante) animal.

“Si vivimos como respiramos, tomando y soltando, no podremos equivocarnos”

Para terminar, otro texto, que no es del libro pero que me resulta oportuno:


“La capacidad de un joven espíritu de utilizar su poder curativo en su propia psique es auténticamente asombrosa. Su confianza no se basa en la premisa de que el otro no le haga daño. Su confianza es la de que cualquier herida que sufra se podrá sanar; la de que a la vida antigua le sucede la nueva; la confianza de que todas las cosas tienen un significado más profundo; la de que los acontecimientos aparentemente desagradables también tienen su razón; y de que todas las cosas de nuestra propia vida, las melladas, las abolladas, las melindrosas y las elevadas, se pueden utilizar como energía vital”


“Mujeres que corren con los lobos”, Clarissa Pinkola Estés
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Miedo

A ti, que en ocasiones recibes al miedo como se recibe a un amigo

A ti, quien teme al miedo y al mismo tiempo lo venera

A ti, que sueñas con liberarte de él,
Pero te resignas sólo a soñar

A ti, que evitas mirarlo como deseo de que no esté ahí

A ti, que probablemente ya afirmaste que tú no tienes…

A ti, que hasta a ti mismo te lo niegas

A ti, que tienes miedo, como yo
Que estás vivo y por tanto tienes miedo

Recuerda que el miedo vive solamente dentro de ti,
Y que es más fuerte cuanto más lo evitas

A ti, fuerza, fuerza, todos los días fuerza…

Para mirar de frente a tu miedo

Para poder darte cuenta de que cuanto más lo mires
Más pequeño se hará

Y así, de repente, un día desaparecerá…


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Cambian los Nodos Lunares: Géminis-Sagitario

Hoy 5 de mayo los Nodos de la Luna cambian de signo. Esto ocurre cada 19 meses. Entran en el eje Géminis-Sagitario y se quedarán hasta enero de 2022.

Para ubicarnos…
Los Nodos Lunares no son cuerpos celestes, sino que se trata de los dos puntos en los que la órbita que la Luna traza alrededor de la Tierra cruza el plano Solar (la eclíptica o también llamado Zodiaco).
Ambos puntos, Nodos Norte y Nodo Sur, se sitúan a una distancia de 180º. Esto en Astrología implica que siempre se ubican en signos opuestos, los cuales conforman un eje o axis y son complementarios.

Los Nodos Lunares y sus ciclos son importantes en la interpretación astrológica ya que se trata de la confluencia de los dos luminares, el Sol y la Luna.
El encuentro de estas dos partes simboliza la unión de nuestro inconsciente con nuestro consciente, del ser con el estar, de lo emocional con lo racional, de lo femenino con lo masculino… Se trata de algo casi mágico.
Además, ahí donde se encuentren transitando los Nodos, ocurren los eclipses, puesto que se da la alineación perfecta de la Tierra, el Sol y la Luna.
Por ello los Nodos tienen una significación muy fuerte de encuentro con el destino, con experiencias y personas evolutivas, en definitiva, con nuestro karma personal.

Los eclipses se consideran desde la antigüedad oportunidades kármicas únicas.
En astrología védica (astrología de la tradición de la India), los antiguos denominaron Rahu o Caput Draconis (Cabeza del Dragón) al Nodo Norte y Ketu o Cauda Draconis (Cola del Dragón) al Nodo Sur. Consideraban que al ubicarse en un eje o axis de signos, los Nodos de la Luna nos abren una vía, un camino por el que se da la evolución.

Tanto si los tenemos en cuenta en el sentido kármico -evolución a lo largo de varias vidas- como si únicamente los interpretamos para el aprendizaje realizado en la vida actual, el Nodo Sur representa cualidades, dones o habilidades que hemos desarrollado en el pasado y nos da herramientas para el presente. Es camino ya recorrido y experiencia acumulada. Tenemos tendencia a quedarnos en él, porque es una zona de confort. Sin embargo, ya no nos aporta más, el aprendizaje ahí está hecho e inevitablemente la energía nos impele hacia el Nodo Norte. Lo que haya en el Nodo Sur representa aquello que se hace tóxico si nos quedamos más tiempo y, en este sentido, nos invita a dejar ir.
Por otro lado, en el Nodo Norte se encuentran aquellas cualidades que necesitamos incorporar y desarrollar en nosotros, ya sea como individuo o como colectivo, como humanidad. Representa un primer paso de crecimiento, aquello que podemos hallar de nuevo y explorar.
Nos orienta hacia donde nos dirigimos evolutivamente y de él fluye lo que está destinado a encontrarnos.
Es interesante que hagamos espacio donde se encuentra el Nodo Norte y que nos aventuremos a abrir esa puerta que nunca hemos abierto y a recibir lo que tiene para ofrecernos.

Entendemos entonces la relevancia de un cambio de eje nodal como el que ocurre hoy. Dejamos atrás los meses en los que hemos trabajado una temática evolutiva para dar paso a otra. Un cambio de rumbo a nivel individual y del colectivo.
Los Nodos han transitado por el eje Cáncer-Capricornio desde noviembre de 2018 hasta ahora, y en los próximos meses se encontrarán en el eje Géminis-Sagitario.

Comenzando con la interpretación, veamos aquello que este Nodo Sur en Sagitario nos estará invitando a soltar…
Las creencias de que existe una verdad única y absoluta que no puede ser cuestionada. Las doctrinas e ideas indiscutibles. Las viejas estructuras y antiguos modelos.
Sentiremos que la ideología que sostiene los sistemas (tanto externos como internos) dejará de ser como la conocíamos hasta ahora, pues cuestionaremos profundamente nuestro sistema de creencias. Esto no quiere decir que dejemos de tener un sistema de creencias, pero sí podremos percibir que los actuales ya no nos valen para el nuevo mundo que vamos a vivir…

En este sentido veremos como el papel de gurú, el Maestro, los guías espirituales y líderes religiosos van a quedar apartados y olvidados, pues ya no querremos buscar y seguir “al que tiene la verdad”.

Ya no habrá una manera imperiosa de cómo las cosas tienen que ser o hacerse, sino que nos daremos cuenta que puede ser de varias.

Es una etapa para a cuestionar y cuestionarnos. Porque aceptar verdades impuestas (o autoimpuestas) que hasta el momento no nos planteábamos, nos resultará más fatigoso e incongruente a medida que pasen los meses.

Júpiter es regente de Sagitario y el tránsito del Nodo Sur por este signo estará muy influenciado por otro evento astrológico del cual hablaré en otro post, que es la conjunción de Júpiter y Saturno o llamada gran mutación.
Ésta se dará a finales de 2020 en los primeros grados de Acuario y abrirá un nuevo ciclo en el que surgirá una fuerte necesidad de cambiar y regenerar nuestra visión del mundo y de cómo concebimos la sociedad, creándose nuevos modelos de organización social.

Por otro lado, con el Nodo Norte en Géminis, va preponderar la diversidad. Veremos y escucharemos más las ideas, las opiniones y opciones ajenas, el otro lado. Nos será más fácil entender lo que antes no conseguíamos del otro.
Será oportuno abrir la mente para dejar que broten nuevas visiones y nuevos paradigmas, ya que los viejos se caen…

Géminis y su regente Mercurio nos hablan de variedad y nos mostrarán otras opciones de comunicación y de intercambio. Nos enseñarán a interactuar e interrelacionarnos desde lugares diferentes. A explorar todo aquello que nos genere interés y curiosidad.
Con su energía podremos tener más flexibilidad y la capacidad de ver y sentir las cosas con más levedad.

Además, harán que nos acerquemos más a lo local, a las relaciones con vecinos y personas próximas a nosotros. Y nos pondrán bastante prácticos y pragmáticos en el día a día, haciendo que dejemos un poco de lado asuntos sagitarianos como las grandes visiones y los planes a largo plazo.
El cielo nos invita a estar más enfocados en el presente y en lo que podemos hacer hoy, a explorar lo próximo, el barrio, el vecindario y a no hacer grandes viajes o grandes inversiones.

Todo esto provocará que empecemos a sentir que necesitamos vivir más afines a un modelo mental del tipo “mi verdad me hace libre”. Será favorable que cada uno vaya hacia lo que está bien para si y no perjudica al otro; aunque ello no encaje en ciertos moldes convencionales.
Nos hará libres porque Géminis hace alusión a la libertad mental.
Así, conforme pasen los meses, cada vez valoraremos más el ser fieles a nosotros mismos, vivir en coherencia con lo que sentimos-pensamos-decimos-hacemos y con la confianza de que es posible imaginar y crear diferente a lo que hasta ahora estaba establecido.

También Géminis indica mucho dinamismo, alude a lo que es rápido y no se detiene. Principalmente a nivel intelectual y social se dará mucha actividad y movimiento. Mucho contacto.
Las comunicaciones y conexiones con nuestro entorno próximo serán muy frecuentes.
Se darán multitud de comunicaciones, recibiremos muchas llamadas telefónicas, mensajes, correos electrónicos…

Hay que tener en cuenta que todos los signos tienen, digamos, una parte de vibración alta y otra baja.
En el caso de Géminis, será necesario tener atención para no caer en la dispersión, en distraernos demasiado por querer abarcarlo todo, ya que Mercurio es muy móvil y mutable y, en su búsqueda por saciar su curiosidad, puede provocar que no nos concentremos demasiado en algo.
Mercurio es curioso y se toma la vida como un juego, con sentido del humor y asimila rápidamente los cambios.
La parte de Géminis que podemos aprovechar muy bien será el darnos cuenta de hasta qué punto los seres humanos somos increíblemente adaptables. Dejémonos fluir de la manera que a Mercurio le gusta… Tenemos la oportunidad de vivir la vida más como niños.

Pero Géminis puede provocar cierta inestabilidad, debido a su extrema capacidad de cambiar el foco de atención de un asunto para otro. Y en su tendencia a llevar las cosas demasiado a la ligera, puede hacernos descuidados.

Igualmente, en esta fase tengamos atención para no quedarnos sólo en la mente y caer en la superficialidad, que puede llevarnos a la inconsistencia e incluso a la frivolidad.

Como decía recibiremos infinidad de comunicaciones, quizás exceso de información. Por ello insisto en que será necesario tener discernimiento de cuál es la información útil para mí; aquella que está en consonancia con mi propia verdad, con las lecciones evolutivas codificadas sólo en mí.
Y evitar llenarnos de información banal que nos puede desorientar y hacer que perdamos el foco de nuestro rumbo…
En un mundo en el que, dicen, el 70% de la información que recibimos es mentira o está manipulada, se hará más necesario que nunca conectar con nuestro ser interno para discernir si algo es verdad o no para mí, si resuena conmigo…

Todo esto en la práctica, puede traducirse en cierto aumento del engaño y la mentira.
Si no nos mantenemos conscientes, típicamente con Géminis tenemos mucha propensión al cotilleo.
Será muy interesante transformar esta oportunidad que Géminis nos da en el aprendizaje de poder hablar de forma más autentica; utilizar la fuerza y el poder de nuestra palabra.
Tomar conciencia y poder transformar lo que nos decimos y lo que decimos a los demás, puede llegar a ser verdaderamente curativo…

Es muy probable que nos demos cuenta de lo mucho que nos mentimos a diario; pues bien nos revela la Astrología que ”como es arriba, es abajo; como es adentro, es afuera”. Los astros muestran y en nuestro interior ocurre idéntico.
Se trata del Principio de Correspondencia, uno de los 7 Principios del Hermetismo o Leyes del Universo, descritas por Los Tres Iniciados en El Kybalión, 1908 (*puedes ver los enlaces asociados al final de este post).
Este principio se manifiesta en los tres Grandes Planos: físico, mental y espiritual.

A modo de conclusión…
Los próximos meses no serán un periodo de búsqueda de la verdad en un sentido ético y moral, valores representados por Sagitario. Sin embargo, el Nodo Sur siempre nos da sostén y los paradigmas que nos han acompañado hasta ahora serán nuestra base para realizar el cambio social que ya ha comenzado.
Perderemos estabilidad, y si sentimos que nos estancamos, podremos salir de ahí desde la mente, con ideas que surjan de nuestra infinita curiosidad.
Tendremos la necesidad de hacer cambios de mentalidad y de creencias.

Cuidado con el engaño o con situaciones en las que no tenemos toda la información.

Y recordar que con los Nodos situados en este eje es siempre bueno cuestionar cada cosa nuevas que hagamos o las experiencias a las que nos veamos confrontados.
Tendremos que esforzarnos para salir del juicio, pues el Nodo Sur en Sagitario nos hará creer que somos poseedores de la verdad y que sabemos lo que es bueno para los demás… También puede hacer que pretendamos encontrar en el otro un culpable, o bien lo contrario, el buscar que el otro tenga la verdad absoluta para creerle y seguirle, en un intento de que alguien me salve de mi incapacidad para aceptar y sostener tantos cambios que devienen.

Insisto, escuchemos las otras versiones, veamos todas las partes y, al final, sigamos nuestra propia verdad, aquella que vibra con nuestra alma.

¡Feliz cambio nodal!


Te dejo algunas lecturas relacionadas.
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Te lo agradezco :)

“El Kybalion”, Los Tres Iniciados (Español)
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Maternidad y sombra

Hace unos meses, cuando estaba embarazada, me leí el libro “La maternidad y el encuentro con la propia sombra”, de Laura Gutman y me pareció maravilloso.
Hoy os comparto un poco sobre lo que ella escribe, cómo yo lo interpreto y cómo se está manifestando en mi vida, ahora que tengo una bebé.
Pensé que, como me había leído el libro, sería fácil poder reconocer mi sombra a través de mi bebé, que sería muy claro.
Me olvidé, sin embargo, de que la sombra es sombra y, por lo tanto, no quiere ser vista. Bueno ella no es una entidad propia, sino que somos nosotros mismos -nuestra psique- los que la mantenemos oculta, básicamente a la fuerza…

A lo largo de nuestra vida nos vamos identificando con ciertos aspectos y, por consiguiente, rechazando sus opuestos. Esto desemboca en la construcción que hacemos de cómo queremos ser y cómo no; las máscaras que nos ponemos con lo que queremos mostrar al mundo, hacen que en la sombra quede todo aquello que no aceptamos ni integramos de nosotros mismos. Y no sólo lo que no queremos mostrar al mundo, a los otros, sino que a nosotros mismos también nos lo ocultamos, lo cual es todavía más desastroso.

Según Carl Gustav Jung la sombra es “todas las partes desconocidas de nuestro mundo espiritual”.

Laura Gutman es muy directa y habla del encuentro con la propia sombra como un camino que constituye el propio sendero de sanación, tarea que todos y cada uno de nosotros tenemos en la vida.
En el libro cita: “nos pasamos los primeros veinte años de nuestra vida llenando una mochila con todo tipo de vivencias y experiencias… Y luego pasamos el resto de nuestra vida tratando de vaciarla. Este es precisamente el trabajo de reconocimiento de la propia sombra. En la medida en que rechazamos vaciar la mochila, ésta se hará cada vez más pesada y más peligroso será cada intento de abrirla. Pero no hay alternativa en el encuentro con uno mismo pues, o nos decidimos conscientemente a indagar nuestros aspectos más ocultos, sufrientes o dolorosos, o éstos buscarán colarse en los momentos menos oportunos de nuestra existencia”.

Claro, por no querer ver la sombra, ella no se va, sino que cada vez se hace más patente en nuestra vida: lo que rechazas te persigue, te somete, persiste, lo atraes…

Sin duda, la sombra se desarrolla desde la infancia, y aquí es donde entra en juego la maternidad.
Cuando una mujer que no ha conseguido ver muchas partes de sí misma (me atrevería a decir, todas nosotras) se convierte en madre, ocurre un fenómeno que me fascina y que aprendí cuando leí el libro: el bebé y la mamá, desde el momento del parto y del corte del cordón umbilical, en un plano físico pasan a ser dos cuerpos separados. Esto es obvio porque lo vemos. Pero resulta que más allá del plano físico, continúa existiendo una fusión emocional completa, el bebé y la mamá continúan tan unidos como durante el embarazo…
En la práctica esto se traduce en que, a nivel emocional, todo lo que sienta el bebé lo va a sentir la madre como propio e igualmente contrario.
¿Parece magia? ¡No lo es!
Es la Vida en su más pura manifestación, la del nacimiento de un ser, mostrando a esa madre de forma más intensa que nunca en su vida las partes de sí misma que puede sanar.

¿Cómo se produce esto?
Lo que sucede es que el cuerpecito tan pequeño que acaba de nacer tiene una enorme sensibilidad y además no ha desarrollado aún su propia identidad pues, solamente cuando alcance los 2-3 años de vida, el niño sentirá que es un ser separado de su madre, hasta entonces se cree que son lo mismo, la misma persona. Mientras que no se desarrolle su ego y se reconozca a sí mismo como “yo”, permanecerá en ese estado de fusión con mamá.
Además, en este estado de “no-ego”, cuando el bebé siente, todavía no es capaz de discriminar entre lo que quiere expresar abiertamente y lo que prefiere rechazar y olvidar… Éste es un mecanismo que constantemente repetimos ya de adultos, en un intento de apartar aquello que catalogamos como malo, como socialmente inaceptable, como ridículo, etc. Pero el bebé no puede sino manifestar espontáneamente cualquier sensación que perciba.

Es así como cada cosa que le pase a mamá y ella no consiga integrar, aceptar o procesar de manera consciente, pasa a ser plasmada por el bebé, constituyendo un reflejo inocente de la sombra materna. Por tanto, si la mamá se mantiene abierta y consciente, encuentra una vía libre para su crecimiento espiritual.

Es hermoso, ¿no? La maternidad y nuestro bebé nos brindan la extraordinaria oportunidad de cuestionarnos fundamentalmente, para no mentirnos más y dejar de auto sabotearnos e iniciar un nuevo camino de superación.

El bebé manifestará en el plano que le sea posible el mensaje que su madre le está enviando, por lo general en su cuerpo.
Y vuelvo a lo que decía al principio, la primera vez que me leí el libro pensé, “Facilito, el bebé me lo mostrará, yo no tengo que hacer nada…” Y me he dado cuenta que en realidad yo estaba interpretando, “el bebé hará el trabajo por mí”. Todo muy intelectual.
Quizás otras personas digan “Bueno, esto se podrá resolver fácilmente si yo decido no enviarle ningún mensaje a mi bebé…”
No funciona, lo siento, si de algo me estoy dando cuenta es que va mucho más allá de lo que racionalmente podamos pensar o decidir. Porque se trata de mecanismos tan inconscientes, arraigados y antiguos como la propia evolución de nuestra especie.
Ha sido necesario desde hace miles de años que nos desarrollásemos de esta manera, porque si no ni tú ni yo estaríamos aquí y en la Tierra dominaría otra especie, o quien sabe si todas vivirían en maravillosa armonía sin nosotros…
El caso es que los humanos tardamos en desarrollarnos y en tener independencia mucho tiempo. Lo que cualquier otro mamífero consigue en unos pocos días, a veces en unas pocas horas, a nosotros nos lleva años de aprendizaje.
Los bebés humanos somos tan dependientes de mamá durante los primeros años que, si este mecanismo de fusión no existiese, las madres nos iríamos a hacer cosas y nos alejaríamos del bebé más tiempo del que es (o al menos, era) conveniente.
Esto hoy en día lo hacemos para ir a cocinar o a ducharnos y no constituye un riesgo para la vida de nuestro bebé. Pero probablemente nuestras antepasadas necesitaban ir a buscar alimento y se distanciaban un poco, o simplemente se distraían unos minutos, lo cual podía significar que apareciese una leona y, en su mismo quehacer, se comiese al bebé.
Y algo que desde la mente de los adultos nos cuesta entender, es ¡que los bebés no lo saben! No saben que ya no hay leonas acechando cuando no están en los brazos de su madre… Su cerebro vive en la más absoluta supervivencia, para ellos es “no tengo a mamá cerca, me muero”. Y cerca es cerca, lo más cerca posible, sin separación, cerca no es en la cuna al lado de la cama donde duerme mamá, eso para el bebé ya es muy lejos…
Entonces, podemos entender que el mecanismo de fusión es perfecto, que gracias a él la humanidad ha prosperado tanto como especie y que el llanto constituye un mecanismo evolutivo: cuanto más lloraba un bebé, más posibilidades de supervivencia tenía, porque su mamá no se iba muy lejos, acudía a la llamada. Por lo tanto, tú, yo y nuestros bebés sólo podemos ser descendientes de aquellos que más lloraban, porque eran los más adaptados al entorno, probablemente los que lloraban muy poquito no llegaron a la edad de tener descendencia…
Dirás, “no, yo no me voy lejos porque amo mucho a mi bebé”, eso lo sabes tú, pero tu bebé tardará unos años en comprenderlo. Y además, a dónde quiero llegar es que en realidad ese amor no se trata de un proceso racional, es algo que brota, fruto de dicha fusión emocional, no es algo que se decida y difícilmente se puede explicar.
Bueno esto ha sido un desvío que más tiene que ver con otras lecturas como las del pediatra Carlos González que con el libro que traigo al caso hoy, pero es que creo que está todo relacionado y aprovecho para recomendarte todos los libros y conferencias de este señor, me encanta su forma súper directa y honesta de explicarlo todo.

El asunto es que las mamás, la mayoría de las veces no nos vamos físicamente y, si lo hacemos, nos aseguramos bien de dejar al bebé con alguien que lo proteja perfectamente, pero muchas sí nos vamos emocionalmente, como explica Laura Gutman. Y esto sucede porque el dolor de ver nuestra sombra reflejada en nuestro bebé es tan fuerte que la mayor parte de las veces no soportamos el hecho quedarnos ahí, en fusión y sanando sin más.
Mirar nuestra sombra no es sólo ver “unas cositas que llevo en secreto y no quiero que los demás sepan“. No, va bastante más allá. Se trata de cosas que ni yo sé de mí misma y en las cuales nunca he indagado porque en mi infancia me dolieron tanto que necesité sobre adaptarme y para ello tuve que relegarlas al inconsciente, “olvidarlas”.
Implica conectarnos con las vivencias de la bebé/la niña que fuimos y que no obtuvo de mamá la presencia y el amor incondicional que necesitaba. Una mamá que a su vez no pudo sostenerse porque a nuestra abuela materna le pasó igual…
Nos duele lo que no queremos ver y entonces nos vamos, es decir, nos desconectamos del vínculo emocional profundo y creemos que lo que le pasa al bebé nada tiene que ver con nosotras…

No todas las madres deciden hacer consciente este proceso, muchas veces queda postergado. Quizás a un próximo hijo, quizás a otros eventos en su biografía, quien sabe, talvez a una próxima vida…
Yo personalmente he sentido la necesidad de volver a leer el libro y estoy llegando a estas conclusiones. La primera vez que lo leí ni imaginaba hasta qué punto esto sería intenso y me llevaría profundo…

Por todo esto, hoy nos quiero invitar a todas las madres a hacernos cargo, a afrontar el dolor que surge, el miedo que produce indagar en nuestros lugares recónditos. Y a quedarnos ahí cada día un poquito más, observando con mucha atención lo que a través de nuestro bebé se nos quiere mostrar. A sentirle y a sentirnos cada día más, en lugar de sólo interpretar racionalmente lo que le pasa…
Dejemos de lado el intelecto y sintamos, porque está en nosotras este poder. Y estoy segura de que podremos transformar el dolor en vínculo amoroso hacia nuestro bebé y que después se esparcirá por todas las áreas de nuestra vida.
Nos invito a observar las veces en las que nos sentimos incómodas cuando nuestro bebé llora, a no quedarnos en las creencias de cómo el bebé debería o no debería ser, de lo que el bebé o nosotras deberíamos o no hacer, a apartar de nuestra mente cualquier frase generalizadora o consejo superfluo que nos desconecta del estado de fusión y de nuestro interior, de nuestra verdad.
Y nos invito a observar, observar y observar, todas las veces que sea necesario. Sin juzgar(nos), sin etiquetar(nos), para poco a poco poder conectar más con lo que nos pasa a nosotras en el fondo de nuestra alma…
Nos invito a tomar conciencia de que nosotras somos ese bebé que llora

Quiero aclarar que hablo de llorar porque es la manifestación más evidente, pero es igual para cualquier otro comportamiento. Y si nos extendemos se aplica también a nuestros hijos que ya no son bebés. E igualmente a los padres.
Todos sin excepción tenemos nuestra parte de sombra.
Sin embargo, siempre será más intenso para nosotras, las madres. Y por eso la etapa de fusión mamá-bebé constituye una oportunidad muy muy clara, ya que nunca antes ni después en nuestra vida la sombra va a surgir de un modo tan intenso y evidente.
Laura Gutman lo describe como “la mayor crisis emocional por la que una mujer puede pasar en su vida”.

Gran poder el que tenemos las mujeres…

Nos invito a hacernos conscientes de que todo lo que surja es sólo la manifestación de nuestra relación con nosotras mismas.

Y quiero mencionar algo que considero fundamental. Si no estamos estructuradas hasta el punto de conseguir de verdad entender la diferencia entre culpa y responsabilidad, esto puede volverse un peso. Porque, sí, mucho tiene que ver con mamá; pero, no, ella no es culpable de que su bebé llore… Simplemente tiene sombra, como todos e, insisto, está atravesando la mayor crisis emocional de su vida, pues esta fusión pone de manifiesto de forma demasiado intensa su vulnerabilidad.

Si como madre te juzgas, lo mandas a la sombra otra vez y no sanas.
Soltemos las proyecciones, las imaginaciones de mamá perfecta y bebé perfecto…

Si como persona que acompaña a la mamá-bebé lo juzgas o exiges que esté bien, que vuelva a ser la de antes, etc, entonces estás contribuyendo a romper el vínculo.
¿Quizás te sientes incómodo/a porque tu sombra también aflora?
Al fin y al cabo, creo que las sombras son así, si una sale, convoca a las demás a salir también. Y el ego, naturalmente, se resiste. Y duele. Y sufrimos.
Fluyamos con lo que el presente nos quiera mostrar…
Desapeguémonos del sufrimiento para conseguir mirar más allá…

La autora habla en el libro de la importancia de que una madre se sienta acompañada, de que tenga sostén. Tampoco es aisladas en apartamentos como nuestra especie ha evolucionado… Una mujer puérpera siempre estaba protegida por su tribu, tenía una red de apoyo muy fuerte.
Actualmente, no siempre es posible tener estos apoyos. Probablemente nuestra propia madre tampoco se ha sanado todavía, podemos sentir que su presencia no nos beneficia…
Y todo esto deriva en que muchas veces el compañero, el padre sea la única persona que asiste directamente a este proceso. Y él, más o menos perdido en el intento de enfrentar su propia sombra, trata de entender todo lo que pasa con mamá-bebé en la medida en que su madurez emocional le permite.

En realidad, creo que para quien acompaña, no se trata de entender, sino de estar presente, estar sin expectativas, estar el tiempo que sea necesario, estar sin juzgar.

Sé que no es fácil, y menos para una sola la persona, sostener las necesidades de una madre puérpera; pues la contención afectiva, la aceptación de las emociones y el ofrecer confianza necesaria para que se conecte con lo que le pasa requieren de mucha madurez emocional, lugar al que a muchos de nosotros, la cultura en la que estamos inmersos y la educación recibida, infelizmente no nos han llevado.

En este sentido, no sirven las “recetas”. Los consejos sólo pueden ser dados en relación a la historia emocional de cada mujer.
Lo que está claro es que ella necesita fuerza para sostenerse en sus referencias internas, en su esencia.
Y recordar que este proceso no obedece a la lógica racional a la que todos tendemos. No existe lo que está “bien” o “mal”.
Todas las emociones son válidas, todos los procesos son diferentes.

Para terminar, cito de nuevo a Laura Gutman: “el puerperio, período que va mucho más allá de los días que pueda durar la famosa cuarentena, es un momento privilegiado para atravesar el surgimiento de una parte de la sombra. Y en la medida en que la mujer se hace cargo de su sombra, la observa, se pregunta, investiga, se cuestiona…libera al hijo de la manifestación de esa sombra”, a lo cual yo añado: y de esta manera, le impulsa a convertirse en un ser humano más libre y consciente.

Os dejo con mi deseo de que todos, no sólo las madres, nos abramos al poder de trasformación que trae consigo el nacimiento de un bebé.
Más allá del plano físico, es una excelente oportunidad de acercarnos al bebé y niño que fuimos y de integrar lo que no obtuvimos en nuestra infancia pero que legítimamente necesitábamos.
Una oportunidad de caminar cada día un poco más hacia la empatía y el amor que hay dentro de cada uno.
Creo que sólo de esta manera transformaremos el mundo en el que vivimos.


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Muchas gracias por tu contribución :)

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Lloro

Lloro por el pasado que no vuelve
No veré a mi bebé salir de mi útero y venir a mi pecho…
No pasearé con mi padre saltando y cantando felices
No iré a la India por primera vez
No jugaré con mis primas en Navidad
No viviré en ciudades que ya adoré

Lloro por haber tenido una infancia desvinculada,
Por las necesidades emocionales de una niña triste que ningún adulto supo ver
Lloro por no conseguir ver a mis padres sin rencor y reproche

Lloro por mi falta de autoestima
Por mi necesidad de controlar
Por mi dificultad en aceptar el flujo de la Vida

Lloro por sentirme vulnerable
Por no sentirme aceptada, escuchada, validada
Lloro por no saber defenderme
Lloro por tener una Venus combusta

Lloro porque odio sentir las expectativas de los demás
Lloro porque no soporto la tristeza de los que me rodean,
y sé que me muestra la gran tristeza que vive en mi interior

Lloro por compararme y sentirme inferior a los demás,
por no saber quererme y valorarme
Lloro porque envidio,
y envidio a los que no necesitan llorar

Lloro porque no sé bailar, ni cantar, ni pintar…
Lloro por lo que me gustaría ser y no soy

Lloro por sentirme completamente perdida en la vida
Lloro porque necesito un apoyo que no tengo

Lloro porque pongo expectativas y exigencias,
cuando querría poner amor incondicional

Lloro por mi inconsistencia,
por mi dificultad de sostener y contener

Lloro porque igual que nací,
un día moriré sin más

Lloro porque soy madre y las dudas me inundan
Lloro por no ser aquel ejemplo que idealizo

Lloro por todas las veces que me falta la paciencia,
y por las que tengo necesidad de controlar

Lloro porque no consigo disfrutar del presente,
Sabiendo que es el mayor regalo que tengo

Lloro porque sé que el pasado no vuelve,
y que el presente rápidamente será pasado
Lloro porque tengo miedo del futuro,
miedo de que no me traiga lo que ansío

Lloro por cada queja que viene a mi cabeza y no la dejo ir
Lloro porque no sé si algún día el sufrimiento pasará

Lloro por la niña triste que fui
Llora ella, que antes no pudo hacerlo

Lloro porque mi madre se fue,
se fue mucho antes de morir

Lloro porque no tengo un amigo a quien le pueda contar
Ni un padre fuerte que me pueda animar

Lloro por el tiempo perdido, en los mares de sentimientos
Lloro por no saber lo que siento, ni sentir lo que pienso

Lloro,
lloro pocas veces, pero sufro muchas más


Lectura recomendada:
“Lo que todas callan“, Irene G Punto
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“Lo que todas callan es el resultado de mi encuentro con el amor, el dolor y la supervivencia convertido en versos dispuestos a poner luz a muchos tabúes que, como mujer y como madre, me bebí sin sed en un posparto silenciado”; “No hay parto que no parta partes que parten ya partidas de ti”, son palabras de la autora.

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