Ascendente ARIES

Esta publicación forma parte de una serie de 12 sobre la posición del ascendente en los diferentes signos en la carta natal.
Normalmente es más conocido el signo solar, digamos que tiene más fama; sin embargo el signo del ascendente tiene mucha más influencia que la posición del Sol en nuestra personalidad, deseos, motivaciones, gustos, comportamientos características físicas, etc.

Por definición, el ascendente es el signo del zodiaco que se está levantando en el horizonte en el momento y lugar de nacimiento. De ahí la importancia de saber, además de la fecha de nacimiento, la hora exacta y el lugar, sin ellos se hace imposible obtener una carta que nos dé información completa y verídica.

Cualquier interpretación de un mapa natal comienza idealmente por el ascendente, pues este signo nos responde a las primeras preguntas que le hacemos al mapa: ¿Quién es la persona?…¿Cómo se comporta?…
En seguida estudiaremos el regente de ese signo, viendo el signo y la casa en los que se sitúa.
También, si los hay, analizaremos los planetas angulares en la casa I (primera casa o casa del ascendente, son lo mismo) que nos aportan información esencial, ya que tiñen la expresión de la energía del ascendente, y nos dan pistas sobre qué áreas de vida son más importantes para el individuo: puede que la persona haya adquirido como propios los valores de su familia de origen y éstos conformen su personalidad de una manera muy acentuada; o puede que haya sido especialmente influenciado por uno de sus progenitores, o por un abuelo; hay quien dé mayor prioridad a su carrera profesional, o a sus hijos, a estudiar y aprender, o a viajar; puede que sea una persona más sociable o qué más bien necesite de recogimiento, de aislarse y tener su espacio de intimidad con mayor frecuencia,…
Además nos fijaremos los aspectos que el grado del ascendente recibe, principalmente con los luminares (el Sol y la Luna) y con otros planetas o puntos del mapa…
Como vemos, hay variables que pueden cambiar la forma cómo manifestamos nuestro ascendente y como con cualquier análisis astrológico, tenemos que interpretar el ascendente dentro del contexto en el que se encuentra.

Nuestro ascendente nos da pistas sobre cómo vemos el mundo, cómo nos presentamos al mundo y sobre cómo las demás personas nos perciben. También habla de cómo reaccionamos de cara a nuevas situaciones.
El Sol es nuestra esencia, lo que somos, nuestro ser individual, nuestro instinto primario.
Y la Luna es cómo nos sentimos, cómo interactuamos con nuestro entorno desde un abordaje emocional, más intuitivo.

Cuando en el momento del nacimiento el signo de Aries asciende, encontramos a personas que enfrentan la vida de manera sencilla y enérgica, pues Aries y Marte (su planeta regente) son el arquetipo del combatiente, el guerrero. Sienten la necesidad de ser decisivos, de tomar acción y de tener el poder de dirigir sus vidas.
Por naturaleza quieren encontrar la potencia creativa en sí mismos, su interior, ya que Aries es un signo de fuego, y no esperan a que las cosas a su alrededor sucedan sin más. Viven la vida como búsqueda, desafío, aventura.

Se trata de personas que gestionan mal la represión y las limitaciones impuestas. Si se les dificulta su autoexpresión, pueden acumular mucha frustración, que reiteradamente explotará en forma de algún tipo de enfermedad, de arrebatos dramáticos y violentos, de ataques de ira y rebeldía u otras formas de comportamiento autodestructivo.
En el caso de que otras configuraciones de la carta indiquen mayor introspección o retracción, en la persona surgirá lucha o conflicto interno para conectar, desarrollar y expresar las cualidades de Aries.
Si por el contrario el resto de la carta posee indicadores con más elemento fuego o de extroversión, la persona muy fácilmente se permitirá expresarse de manera asertiva y libre; aunque esto al mismo tiempo trae implícito el peligro de que la persona sea demasiado contundente o demasiado egocéntrica, lo cual al final también puede resultar contraproducente.

Son personas con mucha energía de inicio, van abriendo camino. Actúan tan rápido que no tienen tiempo de pensar las cosas, no miran hacia atrás.
Tienen la intuición de lo que hay que hacer y el impulso de actuar y, en general, se dejan llevar por ellos.
Son personas decididas, para iniciar no esperan que los otros estén de acuerdo o les sigan, simplemente actúan.

Aries representa el carácter del guerrero, la vivacidad, la energía masculina pura. Es dinámico y vive con intensidad el momento presente. Avanza con decisión y coraje. Es firme en sus acciones. Tiene fuerza y resistencia. Y posee un carácter intenso, fogoso, vigoroso y resuelto.

Es fundamental tener en cuenta que cada ascendente es un cambio de ritmo en relación a la sensación que la persona tiene de cuál es el ritmo más natural.
Esto es porque la persona trae una memoria, representada por la casa XII, la anterior al ascendente, y de una manera muy sutil e inconsciente la persona tiene interiorizado un modelo de cómo debería ser el mundo, correspondiendo al signo en la cúspide de la XII y, en caso de que los haya, a los planetas presentes en ella.

Es por ello que la lógica del ascendente implica siempre un salto: debemos ineludiblemente integrar el principio ligado a la energía de la casa XII para poder salir de ahí y fluir con nuestro ascendente. Pues lo que hay en la XII no es sino una memoria, un modelo asumido por experiencias de vidas pasadas, y lo que el alma necesita en cada encarnación es poder conectar con lo que la energía del ascendente le pide.

Así, la energía del ascendente nos va apareciendo a lo largo de la vida; constantemente se nos presentan situaciones que traen el aprendizaje de ese signo.
En fases más tempranas de la vida y mientras estemos más inconscientes o desconectados de nuestro ascendente, lo sentiremos como una energía impuesta, debido a la memoria/modelo que traemos de cómo el mundo debería ser. Y en esta imposición habrá una vivencia de desafío, de situaciones que nos parecen difíciles y que cuestan, ya que la Vida nos pide dar un salto.
Además, esto no es algo que se termina en algún momento, sino que siempre va a haber un nivel más de la energía del ascendente que vamos a tener que aprender. Se manifiesta durante toda nuestra vida gracias a una diversidad enorme de experiencias. Sin embargo, conforme adquirimos madurez y mayor consciencia, los desafíos que anteriormente eran vividos como algo difícil, duro, negativo, puede la experiencia ayudarnos a fluir mucho más fácilmente con la energía de nuestro ascendente y que no se traten ya de experiencias negativas o traumáticas.

Considero aquí el mandala del zodiaco de modelo arquetípico, en el que cada casa abre en el signo consecutivo, aunque debemos siempre tener en cuenta que esto puede variar en multitud de ocasiones. Dependiendo de la latitud en la que la persona haya nacido, puede que el signo de la XII sea el mismo que el del ascendente o alguno no inmediatamente anterior (en casos de latitudes muy a norte o a sur). No obstante como digo, en esta serie de publicaciones haré referencia a la correspondencia matriz de un signo-una casa.

En el caso de Aries ascendiendo, la persona trae una memoria inconsciente de Piscis. Esta memoria y registro que la persona tiene de Piscis es una energía de no diferenciación, de fusión, de estar en un mundo en el que somos todos iguales y todos tenemos las mismas posibilidades.
Las experiencias que la Vida le va a imponer a esta persona son de aprender a individualizarse, a conectarse con una dirección concreta, no dispersa, y con un deseo propio, no primeramente empático y compasivo.

De modo que, cada vez que la persona entre en contacto con el principio de Aries, va a conectarse con su individualidad y su deseo, con la toma decisiones, con la necesidad de pasar a la acción,…
Oscilará entre experiencias y situaciones en las que nuevamente se sentirá indiferenciado, fusionado, etc (Piscis) y otra vez tendrá que conectar con la energía de individualidad, deseo propio, etc (Aries).

En este tránsito de Piscis a Aries, la persona podrá tener la sensación de que la Vida le empuja a moverse y actuar, de que no está preparado para salir a la experiencia e iniciar acciones, de que tiene que tomar decisiones que son demasiado arriesgadas, o de que vive de situaciones que las siente como violentas… Pues la energía de Aries es mucho más brusca, agresiva, impulsiva y enérgica que la de Piscis.
Es un salto de energía en el que la persona se vea empujada, forzada por sus experiencias de vida a hacer uso de su energía masculina, lo cual de primeras le resulta antinatural y difícil.

Siendo Piscis el último signo del zodiaco y Aries el primero, el paso de uno al otro representa un nacimiento. Piscis son las aguas del útero materno y Aries es el iniciador, el que se abre camino.
Este paso tiene que ver con la encarnación, lo cual en el inconsciente de la persona siempre implica un esfuerzo, el estar aquí en la Tierra tomando decisiones y haciéndose cargo de su cuerpo, cuando en su memoria está conectado con un Todo, con algo superior, donde todo y todos son armonía, paz y equilibrio, y existe la inercia inconsciente de volver ahí.

Para esta encarnación la vida le propone desde el inicio personas y situaciones con cierta carga de violencia y agresión, o al menos la persona así las siente.
Es interesante recordar vínculos importantes o situaciones que se dieron en la infancia, pues es muy frecuente que los primeros vínculos que aparecen tengan que ver con la energía del ascendente, porque es lo que la persona tiene que aprender.

Además debemos prestar atención a la casa IV: nuestras raíces, lo ancestral familiar. Con ascendente Aries normalmente la IV abre en el signo de Cáncer.
El hábito de funcionamiento de Cáncer es la búsqueda y necesidad de comodidad y seguridad afectiva; estar rodeado de un bienestar en el cual la persona se quiere quedar y no se decide a moverse de ahí porque es lo conocido y seguro.
Y cuanto más la persona se conecte con esa sensación de quedarse en la zona de confort, más situaciones le va a poner la Vida para que salga de ahí.
Si existe mucha resistencia, entonces la Vida irá aumentando el volumen a las experiencias y le presentará más energía de Aries, lo cual puede darse con cierta violencia y agresividad, características implícitas en la energía de Aries.

El nivel de violencia y competitividad que estos ascendentes estén atrayendo a su vida será directamente proporcional a la acción, el impulso y el deseo que no llevan a cabo, que no arriesgan.

La energía de Aries se siente casi siempre muy intensa, incluso brutal, en cualquier configuración de mapa. Implica en muchas ocasiones decidir cosas que no incluyen a la totalidad, tomar decisiones muy puntuales y rápidas, tomar riesgos o vivir siempre con la sensación de riesgo…
Es probable que estas personas vivan sintiendo que tienen adentro un guerrero que les empuja a aventuras para las cuales nunca están preparados. Que constantemente tienen que estar decidiendo cosas que no incluyen la totalidad, lo cual les cuesta mucho, pues les provoca la inseguridad que implica la sensación de riesgo y peligro.
El campo de la experiencia siempre les dispara situaciones que traen la vibración de ser pionero, al tiempo que su intuición y percepción son piscianas; si por él fuese se quedaría flotando sin definir…
La persona, conforme vaya viviendo las experiencias, irá incorporando este cambio de energía, un salto a un tipo de vibración unidireccional, que muda completamente el ritmo al que la persona tiende por inercia inconsciente.

Es también interesante estudiar la casa VII o descendente: un ascendente Aries siempre tiene a Libra en el descendente. Hay una proyección en el otro como complemento, que le enseña la importancia del respeto hacia los demás, del contacto social, de la vida de pareja, de la relación de tú a tú.
Libra en el descendente invita a la persona a equilibrar su deseo desenfrenado de autonomía con el desarrollo de cierta consideración por las otras personas.
Sin embargo, si la persona con ascendente en Aries tiene que elegir entre un extremo u otro, probablemente sea más prudente que se decante por su autoafirmación y su necesidad de ser intrépido y arriesgado, en vez de reprimirse para mantener la paz o para adaptarse a las necesidades de los demás. Y una vez que haya encontrado su propio poder y tenga el coraje de ser él mismo en todas las situaciones, entonces puede hacer paulatinamente el trabajo de aprender a regular, ajustar y templar su naturaleza de acuerdo con las diferentes personas y situaciones.
En última instancia, el signo de Libra en el descendente le empuja a incluir en sí las cualidades librianas de elegancia, reflexión y consideración por el punto de vista de los demás.

Y por supuesto, como mencionaba al inicio, estudiaremos al regente del ascendente. Las experiencias de Aries resuenan a través de la posición y los aspectos de Marte en el mapa. Él es la puerta de entrada para la energía de Aries, define cómo ésta se manifiesta en la persona.
Y nos aporta información valiosa sobre las herramientas específicas que la persona posee y puede utilizar para pasar a la acción y para desarrollar la capacidad de tomar riesgos, de aventurarse, de ser pionero,…


Si sientes interés en profundizar más en la temática de los ascendentes, aquí tienes un par de lecturas interesantes.
Ten en cuenta que se trata de links afiliados, no pagarás más por comprar a través de estos enlaces, pero sí me ayudarás a mantener este espacio.
¡Muchas gracias!

“Ascendentes En Astrología – Volumen II”, Eugenio Carutti
https://amzn.to/31d1vl4

“The Twelve Houses: Exploring the Houses of the Horoscope”, Howard Sasportas
https://amzn.to/3lWJoHX


Mediante el estudio de tu mapa natal podemos abordar diferentes temáticas: qué patrones están influyendo en tu vida y de qué manera; cuáles son los puntos fuertes en los que te puedes apoyar; cuál fue el propósito de tu alma al encarnar; temas laborales y financieros; asuntos relacionales y familiares; búsqueda del momento más adecuado para realizar cambios, mudanzas, para tomar decisiones importantes; profundizar en el origen de miedos, ansiedades u otras dificultades,…

Si deseas conocer tu mapa, contacta conmigo a través del email lunadeafricablog@gmail.com o del teléfono +351917013690 (también utilizo la aplicación Telegram).

Te acerco a la Astrología, para que te puedas apoyar en esta valiosa herramienta de crecimiento personal.

¡Nos vemos!


Luna de África

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: